11 May Dodge Tomahawk: cuando los ingenieros se ponen a jugar

 

Un vehículo conceptual se podría definir como dos partes: la primera, un auto que muestre las tecnologías y diseños futuros de una marca y la segunda, son las capacidades de imaginación de los diseñadores e ingenieros, el cual que jamás saldrán a producción. Y eso es exactamente el Dodge Tomahawk.

Honda, Suzuki, BMW y tal vez pronto Yamaha, son marcas reconocidas por sus autos pero también cuentan con divisiones de motos y este efecto ha querido ser replicado por otras casas por ejemplo, Mercedes-Benz participando con MV Agusta y Audi haciendo lo propio con Ducati.

Y bien, era el año 2003 durante la celebración del NAIAS de Detroit cuando Dodge sorprendió con un concepto de moto, o algo así… este vehículo era básicamente un motor de Viper con ruedas. El diseño del Dodge Tomahawk fue realizado por Mark Walters con una inspiración “Art Deco” de formas largas, cuadradas y ostentosas que combinan con la terminación en aluminio pulido y cromo que se observa en el voluminoso chasis/carenado.

Un punto interesante del diseño es que la postura de manejo es demasiado incomoda, incluso más que la Confederate Hellcat y esto es porque según su creador, la Dodge Tomahawk no era una moto para rodar sino una obra de arte para apreciar.

El Dodge Tomahawk se lanzó como un vehículo conceptual, se fabricó en el periodo comprendido entre 2003 y 2006 pero no fue algo masivo, ya que oficialmente sólo existen nueve y seguramente están en manos de coleccionistas.

 

Mecánicamente, el Dodge Tomahawk podría definirse como un monstruo y es que de entrada podemos ver el par de brazos de suspensión de posición horizontal (como la Vyrus), que van a un par de gigantescas ruedas que presumen cuatro discos de freno de 508 mm, mientras que en la parte trasera cuenta con discos simples del mismo tamaño.

El motor, que básicamente lo es todo en esta moto, es el que usaba el Viper de generación pasada es decir, un V10 de 500Hp y un par motor de 712Nm; la caja de cambios sólo era de 2 pasos y la transmisión de potencia por flecha. El conjunto del Dodge Tomahawk contaba con un peso de 680.4Kg y seguramente la autonomía no era el punto fuerte de este experimento 100% americano, ya que el tanque de combustible era de apenas 12 litros.

El trabajo de las cuatro ruedas independientes servía para poder digerir toda la potencia y darnos un mayor control, ya que a principios de la década del 2000 los controles de tracción y estabilidad de las motos todavía no estaban tan desarrollados. En cuanto a las especificaciones de rendimiento, siempre fueron dispares y es que el motor de 8.3 litros presumió en el NAIAS una capacidad de desarrollar 680Km/hr (sí, más rápido que un Veyron y un Koenigsegg) y posteriormente se informó que sería menos, en el rango de los 480Km/h.

En el presente, un concepto así por parte de Dodge es prácticamente imposible por los lineamientos del Grupo FCA (y Sergio Marchionne); de hecho la marca retomó el nombre Tomahawk más las siglas SRT para el videojuego Gran Turismo, así nació en el mundo virtual un súper Viper futurista denominado SRT Tomahawk Vision. Lo importante es que en su momento Dodge se animó a jugar y a hacer soñar a las masas que gustan de las motos; hoy es un recuerdo y no sería nada malo ver algo similar en el futuro.

Por Ricardo Silverio/NivelC.com

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