28 Jun Polaris Slingshot: salvaje y divertido

El Slingshot es la respuesta directa de Polaris a sus archienemigos canadienses de BRP, marca con la que luchan en los mismos segmentos de ATV, moto nieves, motores, etc. Ésta última presentó hace unos años el Can-Am Spyder, con una configuración de tres ruedas y una posición de manejo estilo motocicleta. La marca norteamericana usó esta misma configuración para crear el Polaris Slingshot, un vehículo que si bien está catalogado como una motocicleta, tiene como principales competidores al KTM X-Bow, Ariel Atom y claro, a los Morgan 3-Wheeler.

Estilo no apto para introvertidos

Polaris Slingshot ofrece un diseño realmente caprichoso y ostentoso, si bien es un vehículo ligero, las formas de la carrocería le dotan de una vista muy grande. El frontal que domina todo en el Slingshot nos muestra un largo cofre flanqueado por los pasos de rueda a una mayor altura y al frente, a manera de fascia, tiene una extensión al color de la carrocería que da una vista flotante. La parte baja cuenta con un difusor en tono oscuro y las luces se esconden en un diseño sencillo a los lados y parte central.

Ver de lado al Polaris Slingshot es tratar de entender cómo algo así existe, y es que pareciera una tina de baño con asientos y tres ruedas. El diseño va de mayor a menor desde la parte trasera, desde esta perspectiva nos recuerda a las motos con un carenado simple e incluso con la terminación del colín del asiento, aunque aquí aloja las luces.

Desde atrás la situación se hace más rara, ya que solo vemos las protecciones antivuelco, luces, un gran fondo negro; y claro, la inmensa rueda que va pegada al conjunto con el basculante, suspensión y banda de transmisión de potencia.

Al interior las cosas nos recuerdan a un auto de competencia por la simpleza, volante, instrumentos analógicos, una pequeña pantalla con funciones, botón de arranque, palanca de cambios y ya. Todos los elementos obviamente son contra agua y por ende, las terminaciones son de plástico. Cabe destacar que cuenta con una guantera de buen tamaño y dos espacios tras los asientos con cierre de llave para guardar los cascos.

Todos estos elementos señalados dan como resultado un conjunto raro, el cuál si un día se siente triste o con la moral baja, solo basta que se suba y salga a la calle para que todas las personas lo volteen a ver, le tomen fotos, se acerquen a preguntarle: “¿qué es eso?”, y con suerte hacer nuevas amistades. El Slingshot es un imán de miradas que además brindará un sentir de libertad como en un convertible pero con mucho más estilo.

 

Apartado mecánico

El Slingshot nos ofrece una combinación que es propia de un auto: primero tenemos un chasis tubular que aloja los asientos, las ruedas y el motor (lo demás es carrocería y plástico); y a esta base se le incorpora un motor 2.4 litros Ecotec de Chevrolet, más una transmisión manual de cinco marchas (más reversa) como la de un auto normal. La potencia va totalmente a la llanta trasera por medio de una flecha en la parte media y al final por una banda que cuenta con refuerzo de fibra de carbono.

El motor de 2,384cc genera 173Hp y un par motor de 166 lb-pie que son entregados a las 4,700rpm. Estos datos sirven para mover al conjunto de 763 kg, aunque este dato es sin líquidos (gasolina, aceite, etc.) aun así el peso en orden de marcha con dos ocupantes quedaría en el rango de los 950 kg. En cuanto a la velocidad máxima y el 0 a 100, la marca no ofrece un dato concreto pero en la prueba de manejo esto es irrelevante, ya que el Slingshot nos transmite sensaciones y nos deja disfrutar del verdadero manejo.

La experiencia de manejo

Hace unos meses tuvimos la oportunidad de conocer al Polaris Slingshot en pista, nada menos que en el Autódromo Hermanos Rodríguez, en la Ciudad de México, donde pudimos ver sus límites a velocidad y la forma de corregirlo en curva, algo que se vuelve divertido y adictivo. Pero este vehículo se puede matricular como una moto, por lo que también se puede usar en la ciudad y salidas por carreteras. Y justamente eso fue lo que hicimos durante una semana, descubriendo sus puntos buenos y claro, también malos.

El primer día fue para conocerlo. Antes que nada en la postura de manejo; acceder es un tanto incomodo y recuerda mucho a los autos de carreras. Obviamente estamos muy abajo, los asientos de terminación plástica son realmente cómodos aunque no lo parezcan y ofrecen excelente sujeción lateral, no tanto en la zona lumbar. El volante tal vez es demasiado grande pero uno se acostumbra gracias ajuste telescópico, por eso es sencillo encontrar la mejor postura. En este primer momento también encontramos que el punto ciego (trasero-derecho) es muy grande mientras que para la reversa nos vemos apoyados con una cámara que podemos ver en la pantalla de la consola.

Durante los primeros días de calle tuvimos que medir el ancho delantero, que se hace mayor por la altura de los pasos de rueda; era como manejar un Mustang o un Camaro (anchos y cuadrados al frente). Luego de esto tuvimos que a aprender a esquivar los invariables baches de forma diagonal, y ser suaves con la aceleración sobre todo al dar vuelta, ya que es muy sencillo que patine el neumático trasero si abusamos del acelerador. Lo divertido en este trayecto fue la atención que causó el Slingshot. Para los niños era como un Hot Wheels de verdad; para los jóvenes un sueño, los adultos lo veían con gusto y los un poco más avanzados en años lo veían como un bicho raro. Algo interesante también fue la atracción que causó en el público femenino. Durante este momento agradecí traer casco (que es obligatorio) para no aparecer en la infinidad de fotos que le tomaban en el tránsito y semáforos.

 

En la ciudad temíamos que los topes fueran su punto débil, pero los 127 mm de altura lo hacían apto y solo en algunos casos que dichos topes parecían extensiones de una banqueta. el Slingshot raspaba un poco abajo. El ángulo de ataque frontal tampoco fue un problema. La dirección hidráulica es firme y requiere algo de esfuerzo maniobrar, además no es precisamente ágil en espacios cerrados. Por último, la suspensión es de corte deportivo. Un poco dura y por ello sentiremos cada grieta del camino pero recordemos que no es un auto/moto de uso diario sino un juguete.

El día destinado para las pruebas tuvimos muchas situaciones que podrían pasarle a cualquiera. Y comenzamos saliendo temprano, soportando el aire frío para después estar bajo el sol (igual que en una moto), tránsito pesado, carreteras con tierra, un fuerte viento y no podía faltar la lluvia.

A velocidad crucero, el Slingshot es realmente estable como un auto normal, y por lo regular jugamos entre la primera y cuarta marcha, dejando la quinta para reducir las revoluciones y mantener un promedio. No podemos decir que íbamos rápido porque no fue así pero es un hecho que si circulan a 10 km/hr sentirán que van a 200 por todo lo que transmite.

La recuperación de velocidad en carretera no es tan contundente como esperaríamos y casi siempre necesitamos bajar una marcha para tener un mayor empuje. En este punto también se parece a una moto -que trabajan mejor en el rango medio/alto de revoluciones.

El camino continuó hasta el lugar donde realizamos las fotos, con una superficie lisa con tierra;  desconectar el control de tracción era obligado y la llanta trasera se volvía loca al tratar de encontrar adherencia, causando esto una muy fácil perdida de la parte trasera. ¿Peligroso? No. Más bien divertido… era como un auto de rallies pero convertible ¿Se imaginan esa combinación? Aquí bastó un rato para acostumbrarnos al acelerador y dirección; luego sentir el trabajo del chasis que siempre era nervioso por la única rueda trasera y luego seguir jugando mucho tiempo.

 

Al final del día el clima nos cobró todas las sonrisas, ya que por la tarde comenzó una fuerte lluvia. Por ende asumimos que estábamos en una moto e íbamos a mojarnos; aquí creíamos que el manejo tendría que ser muy cuidadoso pero no, se mantuvo el mismo ritmo y en ningún momento hubo movimientos nerviosos. Esto es muy bueno y brinda confianza, tomando en cuenta que el Polaris Slingshot solo cuenta con lo mínimo en cuanto a electrónica: frenos ABS, control de estabilidad y control de tracción, dejando a un lado los cientos de sistemas que equipan los autos (y motos) del presente.

En los años que llevamos manejando autos y motocicletas nunca habíamos probado un vehículo así, que nos hiciera reír, jugar y soñar, con el sentimiento de libertad de una moto pero con la comodidad de un auto. Si bien es un juguete caro, ofrece la misma adrenalina de autos con muchos más caballos y ceros en el precio.

Puntos a mejorar

Esta primera generación del Polaris Slingshot tiene mucho camino por delante. En ese trayecto tienen que mejorar algunos puntos, comenzando por el apartado técnico, ya que el bloque 2.4 Ecotec es un tanto ineficiente. Bien podrían usar el nuevo bloque 1.4 turbo de 138 hp presentado en el nuevo Cruze, que de paso reduciría el peso total. Finalmente, agregar una caja de cambios cortos con sexta marcha.

El sonido del motor carece de fuerza y personalidad, es decir, que para esta configuración de vehículo se requiere un mejor tono. No es que esté mal pero podría mejorar mucho. Después llegamos al plano estético, y no nos referimos al diseño, así está increíble, sino a los terminados. Polaris debe buscar alguna solución para las vestiduras plásticas, ya que se podrán imaginar que se calientan demasiado al sol, al grado de que teníamos que ponerle agua fría a los asientos, palanca de cambios y volante; tal vez un pequeño toldo que lo tape cuando no se usa y esto además, serviría para que no cualquier persona llegue y se suba a tomarse una foto para el Facebook.

Por el precio de $524.900, bien podría tener mejores detalles en cuanto a funciones, como una llave de presencia y seguros para los compartimentos de carga, e incluso para la tapa de combustible que es muy genérica -de plástico- y puede ser retirada sin el mayor problema. No le vendrían nada mal espacios pequeños de carga para accesorios, ya que solo tenemos dos portavasos con una posición muy atrasada. Esto puede sonar muy quisquilloso pero créanme que en el uso diario se requiere.

Conclusión

El Polaris Slingshot es una excelente opción para las personas que quieren manejar un vehículo emocionante para un track day. Este extraño concepto se encuentra en su primera generación y tiene cosas por mejorar pero la experiencia nos ha mostrado que llegarán en próximas generaciones, con más electrónica y ayudas así como un manejo más dócil. Pero hoy, así nos gusta el Polaris Slingshot, puro y duro.

Por Ricardo Silverio/NivelC.com

 

Comentarios

comentarios