02 Mar Not Right Riders: 20 horas sobre una Suzuki V-Strom 250

¿Qué nos motiva a seguir adelante? La respuesta a esto es complicada, ya que “cada cabeza es un mundo”. Y aunque en el mundo de las motos la respuesta se reduce a sentirnos vivos, a dejar los problemas en la carretera, lograr una catarsis, resolver los problemas propios y del mundo, para luego sentir libertad, no importa que sea algo momentáneo, sirve para despejar la mente.

Existen muchas disciplinas del motociclismo, desde subir a un escarpado monte o rodar por muchas horas, como los eventos de Asphalt Rats, que en esta ocasión llevó a cabo el Not Right Riders, una salida de mil millas en menos de 24 horas y con motos no mayores a 250cc, por lo que nuestra arma fue una Suzuki V-Strom 250, que nos brindó una velocidad máxima de 137km/h y un rendimiento de 22km/l. La ruta contempló alrededor de cinco paradas a la gasolinera (con un tanque de 5 litros de emergencia en las maletas), que en dinero se tradujeron en 600 pesos y 360 de casetas. ¿Nada caro, verdad?

Siempre lo he dicho: todo el mundo tiene problemas, pero cuando te subes a la moto todo va desapareciendo en cuanto metes primera”.

 

24 de febrero, Día de la Bandera. Una fecha importante para mí, que me siento orgulloso de mi bandera (y sí importa si está al revés) y por otra parte, era mi regreso a los rallies de resistencia, -el último que había hecho fue en las altas cumbres en el 2011- llegando en quinto lugar sobre una Harley-Davidson Sportster 883. Siendo las 4:55am en Yamaha Tlalpan, se me hizo un poco tarde para llegar pero arranqué a tiempo. Mi primer problema fue que mi GPS había muerto, no reconocía la ruta y no me quiso indicar cuál era el siguiente check point. Sabía que era en Pachuca y tenía mis anotaciones, pero el sacar mis notas implicaba perder tiempo, así que opté por seguir a alguno de los motociclistas que iban adelante. Fue divertido pasar por la Plaza Garibaldi alrededor de las 5:15am y ver cómo la fiesta seguía y los mariachis ocupaban la Av. Eje Central.

Luego, el GPS despertó y me mandó por la caseta hacia Texcoco, un compañero me dijo que esa no era la caseta, así que nos desviamos y regresamos a la ruta. En el check point de Pachuca ya había gente esperándonos y los jueces que firmaban nuestras fichas de control para poder atestiguar que habíamos pasado por ahí también.

Entré a un tramo complicado porque había niebla, poca visibilidad, y se veía un tanto complicado por los topes y carretera en mal estado. En Ixmiquilpan, que era el tercer check point, nos recibió el MC (MotoClub) Los Héroes de la Revolución, quienes firmaron mi ficha de control y salí hacia San Luis Potosí; no necesité mi GPS porque conocía perfectamente el siguiente punto. Esta carretera nos presentó una zona de curvas muy interesantes; hasta este punto llevaba unas 3 o 4 horas manejando y la Suzuki V-Strom se había comportado excelente, solo que comencé a sentir un poco incómodo el asiento, -aunque creo que “es la edad”.

 

En un tramo largo de unas 3 o 4 horas más para llegar al Parador el Potosino, el MC La Hermandad Motociclista, de San Luis Potosí, ha hecho un gran check point con carpas donde nos ofrecían agua, bebidas con electrolitos y comida. En todos los check points la gente se quedaba viendo la V-Strom, una moto que llama mucho la atención. Aquí me limpiaron el casco, tomé una bebida y vi que dos Vespa 300cc se apresuraban para salir delante de mí; así que lo vi como una oportunidad para llegar al siguiente check point siguiendo a alguien en lo que despertaba mi GPS. Rebasé a las Vespas y seguí el camino a buen ritmo, unos 110km/h hasta llegar a Matehuala que era el siguiente check point.

Antes de llegar a Matehuala, vi que venían tres motociclistas ya de regreso y me pregunté: ¿serán los punteros? De ser así, me llevaban como una hora de ventaja. Había perdido mucho tiempo siguiendo a otras motos y tenía que hacer algo para poner en marcha el GPS, evitando llegar más tarde. En Matehuala nos recibió el MC Los Hijos del Viento, quienes también nos dieron dulces, comida y agua. Tenía que arreglar el GPS, estaba a la mitad de camino y no quería perder más tiempo. Apagué el teléfono y volví a prender el GPS, que por arte de magia ya mostraba el mapa. Me despedí del MC y ahora sí iba solo, aunque las Vespa habían salido hace no más de 15 minutos. El siguiente check point era tomar una foto en el letrero de bienvenidos a Charcas; ya con mi GPS funcionando iba a mi ritmo; la VStrom y yo somos uno.

Llegando al check point en Charcas, aparecieron las Vespas, así que tomé rápidamente la foto, programé el GPS y de ahí hasta Aguascalientes. De nuevo falló el GPS, pero ahora es la falta de señal por la zona. Esta carretera tiene algunas curvas y la altura de las Vespa y sus llantas no son rivales para la V-Strom, así que los rebasé de nuevo. Despertó el GPS y escuché una melodiosa voz con acento español: “en 600 metros gire levemente a la izquierda”.

 

A las 6:30pm por fin estaba en Aguascalientes, ya faltaba muy poco. Vi que estaban muy bien organizados en el punto, ya que el Grupo Ilusión y el Rat Pack nos recibieron como artistas; la gente se tomaba selfies con nosotros y nos trataban como reyes. Pregunté cómo iban los demás motociclistas y me respondieron que como mi rastreador no emitía señal, no me podían ver pero que era séptimo, y que los demás me llevaban como una hora de ventaja o más. Desde este punto no había ningún motociclista a mi lado, todo el camino por delante fue en solitario. Comenzó a caer la noche, no estaba cansado y de hecho sentía que la V-Strom se había conectado conmigo; ya que respondía a la perfección y percibía todo lo que pasaba en el camino… como si los neumáticos fueran una extensión de mí.

Llegué a San Juan de los Lagos, donde ya esperaban el MC La Casa del Biker y Pulsar Jalisco dando una excelente bienvenida. En cada check point me preguntaban cómo iba, si me sentía bien, si necesitaba algo, si estaba cansado. Se preocupaban por todos los pilotos. Eso me encantó. Aquí me dijeron que en el libramiento no había gasolineras y que era un tramo de 400 kilometros, así que debía llenar el tanque y prepararme para seguir. Entré al libramiento, de noche, y comenzaron a salir los trailers; no podía ir detrás de ellos, ni a un lado, porque me podían succionar y entrar en la turbulencia, moviendo la moto y volviéndolo peligroso.

Comenzó nuevamente el frío, sin embargo lo que me ocupaba era que la V-Strom me estaba pidiendo gasolina. Tenía que parar en algún lugar, lo cual no era muy seguro, ya que los trailers pasan muy pegados y no se veía mucho en el camino. A lo lejos vi que un camión se detuvo para hacer una revisión y me detuve adelante para que con su luz me alumbrara y pudiera recargar con mi pequeño bidón. En cuanto abrí las maletas el camionero se asustó, se subió a su camión y salió huyendo. Triste la realidad de nuestro país.

Recargué unos 4 litros que esperaba me aguantaran hasta que pudiera encontrar una gasolinera. Salí del libramiento y me encaminé hacia la caseta de Tepotzotlán, donde el ticket sería mi testigo. Pero antes de llegar, lo único que me faltaba: una tormenta. Empezó a llover cada vez más fuerte, la V-Strom se había patinado dos veces, sin nada que lamentar; estaba tan conectado a esta moto que era como si fuesen mis piernas. Con lluvia, los trailers te daban una buena bañada y te movían como si alguien te empujara de la moto, es un tramo muy peligroso y ya me dolía hasta donde la espalda pierde el nombre.

Llegué a la caseta Tepotzotlán y el despachador se puso a platicar conmigo: “qué moto tan padre ¿es 1200?, ¿por qué ruedas en la noche con lluvia?, ¿wow vienes en una carrera?, ¿órale es una Suzuki?”. En cuanto me dio el ticket me arranqué y la moto derrapó por el lodo, el diésel y aceite en esa caseta, pero nada que no pudiera controlar. Iba bien, muy alerta y faltaba poco, eran como las 11:30pm.

 

El último tramo de Periférico no era nada, ya estaba de vuelta en el D.F. bueno, ya casi… Lo mejor fue que ya había dejado de llover. Pase Satélite y otra vez, lo que faltaba: me cerraron periférico. Tenía que desviarme hacia ejército, de ahí Reforma, Chapultepec y Tlalpan. Faltaba menos, solo que era la “hora del borracho y la fiesta”, así que tenía que extremar precauciones.

¡POR FIN! Vi la meta, Yamaha Tlalpan; bajé de la moto como Bambi al nacer, no me respondían las piernas, falseo y me caigo. A diferencia de los otros check points, aquí no nos recibían con fiesta, aquí solo leían nuestras tarjetas, cotejaban los datos y “felicidades, hiciste veinte horas; eres el piloto número 7 en llegar, vete a descansar”.

Fui el piloto número 7 de 42 que salieron, todo en saldo blanco, no hubo accidentes; solo terminaron alrededor de 20 pilotos pero se rompió un récord de la mayor asistencia en un rally de baja cilindrada. Por supuesto tendremos un parche conmemorativo. El día de la premiación todos estábamos felices y muchos de los pilotos, viejos amigos como Felipe Salman del MC Pata Salada y el famoso “matavacas”, me preguntaron si correríamos el Rally de Mazatlán y mi respuesta fue: “si consigo moto, muy posiblemente”.

Y asi transcurrió un día de mi vida a bordo de la Suzuki V-Strom 250, haciendo lo que más me gusta y celebrando mi séptimo lugar rodeado de amigos y esa camaradería que nos distingue a los riders. Al final la elección fue lo mejor para el viaje, una doble propósito de 250cc que se comportó como toda una guerrera. La “baby Strom” con sus dos cilindros brindó una potencia de 25hp y un par motor de 23Nm, más que suficientes para mover al conjunto de 188 kg, mientras que la capacidad de depósito de combustible de 17.3 litros fue un aliado para este largo viaje. Para concluir, debo decirles que el chasis y frenos (sin tener ABS) fueron los que me dejaron sentirme uno con la moto, con lo que puedo decirles categóricamente que si pudo con este castigo al motor, y con casi todas las inclemencias del tiempo, un día en la calle será un paseo y los viajes los soportará sin problemas.

Bien el Not Right Riders de los Asphalt Rats… muchos competidores, buena organización y muchas millas por recorrer.

Texto y fotos: Gilberto Figueroa / Ricardo Silverio

Comentarios

comentarios