07 Jun Bad Winners Yamaha TW 125, a veces menos es más

Cuando se trata de coches y motos, casi todos hemos pasado por una etapa en la ‘más es mejor’; pero con el paso de los años hemos aprendido que esto no siempre es así, es claro que una moto grande y pesada resulta poco práctica para moverte diario por la ciudad, por ejemplo. Y la Bad Winners Yamaha TW 125 es un claro ejemplo de cómo en ocasiones ‘menos es más’.

Sí, sabemos que 125 cc es un motor muy chico, pero no siempre se necesitan tzingomil caballos para moverse por la ciudad (nomás chequen esta Suzuki GN 125 Scrambler). Además, la Bad Winners Yamaha TW 125 te ofrece algo que no encuentras fácilmente en una moto pequeña: muchísimo estilo en un paquete sencillo pero con mucha onda. Algo que le viene como anillo al dedo para rodar en París, donde está el taller de Bad Winners.

Cuando llegó al taller (izq). El proyecto terminado a la derecha.

Todo comenzó con una Yamaha TW 125 2004 con solo 7,000 kilómetros y en excelente estado. Las enormes llantas Dunlop K180 que trae esta moto de serie resultan idóneas para moverte por la ciudad -especialmente si es una con empedrados como los de San Miguel de Allende, donde vive “su servilleta”-. Por esta razón, decidieron dejarlas y la verdad es que se ven muy bien.


Walid Ben Lamine, la mente detrás de Bad Winners, es muy fan de las llantotas de la TW, pues siempre atrapan la mirada de quien ve esta moto. Por ello la Bad Winners Yamaha TW 125 mantuvo las llantas originales y, aunque en un principio pensó en alargar el brazo oscilante en un estilo japonés, al final se fue para el otro lado y mantuvo todo muy corto: el brazo oscilante, el asiento… incluso el tanque es más pequeño (y con mucho más onda que el original, debemos añadir).


Si se fijan, se darán cuenta de que prácticamente todo en la Bad Winners Yamaha TW 125 se reconstruyó, modificó o de plano se hizo de cero. La moto lleva accesorios Motogadget (los favoritos de Walid) que le dan un look muy limpio, controles Motone y un silenciador Megaton, pero con la tubería hecha a mano. El asiento también es artesanal, así como los montantes para el nuevo tanque.

Lo que nos queda muy claro es que la Bad Winners Yamaha TW 125 es un excelente ejemplo de cómo no necesitas una moto muy grande para rodar con estilo por la ciudad. No se ustedes, pero nosotros no tendríamos ninguna bronca en usarla para movernos diario.

Fotos: Paul Lombard

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