04 Jun Curso BMW Urban/Off Road, de vuelta a la escuela

La vida y la especialización en cualquier área requieren una constante práctica, de lo contrario podemos caer en cosas como una confianza excesiva o hasta vanidad. Por ello fue un verdadero placer tomar el curso BMW Urban/Off Road en las instalaciones de Moto Explore México, a bordo de una BMW G 310 GS.

La cita fue el miércoles 30 de mayo a las siete de la madrugada en las oficinas corporativas de BMW México, en el poniente de la ciudad, donde se nos asignaron las pequeñas GS´s. Luego de una breve plática de seguridad era momento de acomodar equipaje y salir a la ruta que nos llevaría rumbo a Toluca, para luego desviarnos hacia Malinalco y Lagunas de Zempoala para salir hacia Morelos.

Una de las mejores cosas del curso fue que pudimos probar el doble carácter de la G 310 GS, ya que para salir de la Ciudad de México tuvimos que tomar la carretera con un ascenso significativo, donde la moto se comportó de gran manera. Luego llegaron zonas urbanas con infames topes a cada metro (¿por qué, oh, Señor, permites estas aberraciones?). Después, al tomar la carretera de Lagunas de Zempoala, la cual presenta curvas realmente cerradas, tuvimos que reducir la velocidad y ahí la moto demostró que su suspensión es apta para un manejo dinámico.

El tramo final fue de carretera de cuota, donde la velocidad máxima sostenida que logré fue de 135 km/h, sin vibraciones y toda la comodidad de la larga suspensión. Pero todo esto fue algo que bien pudimos hacer en otro momento al solicitar la moto para prueba. Lo realmente bueno nos esperaba en Moto Explore México.

Por fin llegamos al centro de entrenamiento, ubicado en Ocuituco, Morelos, con un calor inclemente, lo que antojaba una jornada muy dura ya que estaríamos “haciendo ejercicio” y con el equipo de protección, por lo que la hidratación sería clave para no desfallecer. Nos dieron una breve plática de introducción y vámonos, a darle que para eso fuimos.

Como lo dice el nombre del curso (Urban / Off Road) tendríamos ambas posibilidades, ya que por una parte se tenía una gran nave industrial (ex fábrica de llantas) con un piso liso y sucio y por otro una amplia zona de tierra con obstáculos, en las que estaríamos intercalando, haciendo todo más dinámico, rápido y más real, por así decirlo.

La parte urbana fue particularmente divertida, ya que como les comenté estaba muy sucio el piso (aceite, tierra y paja), pero justo eso hacía que te aplicaras más en el manejo. Aquí vimos un circuito a baja velocidad, los clásicos 8´s, zigzag, paso por obstáculos y el equilibrio al pasar por una viga de madera poco más ancha que la llanta, esta prueba demostró que la desconfianza al aprender a andar en moto está en la mente, pues cuando dejé de atacar la viga con temor y lo hice de manera natural, todo salió bien. Sin duda, un sentimiento reconfortante.

En la zona Off Road vendría lo realmente complicado/divertido, con pruebas de montículos de diversas alturas, zigzag, frenada de pánico, carrera lenta, saltos, pasó por arena, grava y agua. Todo esto como les decía con un ejercicio en tierra y uno en concreto, una gran experiencia.

Al llegar al centro técnico nos dijeron que en estos cursos, nadie se salva de caer, y bueno, debo confesar que fue verdad ya que en la zona de montículos de tierra en plena subida se me apagó y al irme para atrás no pude apoyarme y ¡suelo!… ¡bueno tierra! Nada de qué preocuparse ya que en estas partes la velocidad es baja, pues parte de la enseñanza es hacer las cosas jugando con el clutch y primera marcha.

En cuanto a la moto, sin duda la G 310 GS tiene la herencia de sus hermanas mayores de la gama GS, y claro, la suspensión es su mayor virtud, pues tiene la capacidad de absorber las demandas del camino y brindar un gran control. Incluso en las frenadas de pánico que nos llevaba a bloquear (obvio desconectando el ABS) la rueda y mantener la línea solo con movimientos de cadera o incluso a sacarla de balance para dar vuelta.

Al final del día teníamos el cuerpo hecho trizas, pero el espíritu al máximo. Una cena junto a una fogata fue el momento para compartir las experiencias de ese duro día -aunque por lo regular así acaba uno luego de una salida larga-, pero este momento es el que lo vale todo el estar en tu destino sonriendo. Además, un gran plus fue que estábamos muy cerca de Yecapixtla, la capital mundial de la cecina, y lo que bajamos de peso con el esfuerzo físico a lo largo del día lo recuperamos en la comida y cena.

Sin duda, regresaremos a Moto Explore México para seguir aprendiendo y hacer caso a la propuesta de BMW de contar con un motociclismo responsable y seguro. Y es que esto de tomar cursos y aprender, es algo que poco se hace en el colectivo de moteros donde una amplia mayoría asume que sabe, pero a la hora de la verdad, se quedan atrás, o peor, caen. Así que al igual que nosotros, de vez en cuando regresen a la escuela, no importa su nivel de experiencia, se van a dar cuenta que el dicho “perro viejo no aprende nuevos trucos” es mentira.

 

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