25 Jul Hoxton Moto Harley-Davidson Beach Racer

Es probable que ver Harley-Davidson modificadas sea cosa de todos los días en Estados Unidos o México, pero del otro lado del charco la cosa es muy diferente; de ahí que la Hoxton Moto Harley-Davidson Beach Racer sea un proyecto doblemente valioso. Todo comenzó, como siempre, con las ganas inconmensurables de Shaun Fenton -el jefazo de Hoxton Moto– de tener una Indian o una Harley de los cuarentas. Cosa que en Inglaterra es complicadísima (y ciertamente nada barata), por lo cual decidió construir una réplica, pero con un twist.

Lo primero que hizo fue conseguir una Ironhead 1970 que llevaba 10 años languideciendo en un garaje y, ni tardo ni perezoso, la desarmó por completo y se quedó solo con el motor y el bastidor. Después le metieron mano a la suspensión trasera, que originalmente iba a ser rígida, pero tras platicar con Jake Robbins Engineering, lo convencieron de que un cantilever con dos resortes quedaría mejor (y de paso le hicieron un homenaje al cuadro de resorte Bentley & Draper).

Con una paciencia de relojero, Shaun decidió que la llanta y freno original traseros también se quedarían, pero adelante la Hoxton Moto Harley-Davidson Beach Racer lleva el rin y tambor de una Royal Enfield Bullet. Cuando lo mecánico quedó listo, se enfocó en el estilo, donde hay tres elementos muy importantes: el manubrio, el tanque de gasolina y el asiento.

El asiento fue hecho a mano, algo relativamente rápido tras decidir el tamaño y forma. Donde la cosa se complicó un poco más fue en el tanque, pues tras mucho bocetar y desechar, decidió hacer uno inusual, para lo cual cortó, dobló y moldeó varias partes del tanque, soportes y luego los soldó juntos.



Sin duda, ya se fijaron en la cubierta de las toma de aire, pues es difícil no verla brillando en el costado derecho de la moto. Pues bien, esa pieza de la Hoxton Moto Harley-Davidson Beach Racer también fue hecha a mano, algo que Shaun decidió tras hojear varios catálogos y no encontrar nada que le gustara. Tras encontrar la salpicadera trasera y las luces en deshuesaderos, uno de los toques finales fueron las placas de competencia que, adivinaron, también hicieron a mano.

“Construir motos no solo satisface un deseo de diseñar, crear y resolver acertijos de ingeniería, sino que también te abre a una comunidad, una subcultura y estilo de vida. Para mi, tener el taller me permite construir cosas, experimentar con ideas, cometer errores, aprender nuevas habilidades y es también un lugar para distraerme… tengo que admitirlo, hacer motos custom es un reflejo de mi personalidad -lo cual puede ser inquietante-”.


No sabemos qué les parezca a ustedes, queridos lectores, pero a nosotros nos viene muy bien que la Hoxton Moto Harley-Davidson Beach Racer sea una preparación tan poco convencional sobre una máquina de Milwaukee.

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