07 Oct Royal Enfield Interceptor 650 y Continental GT 650: Par de ases

El mejor lugar para presentar a los medios una nueva motocicleta es definitivamente California. La playa, las carreteras al lado del mar y hacia la montaña, las curvas, el clima y la cultura de y hacia los motociclistas, lo convierten en el sitio predilecto para que las marcas destapen sus más recientes novedades. Y si éstas tienen que ver con los estilos de moda en la actualidad, Cafe Racer y Scrambler, la experiencia se vuelve más que redonda. Y justo eso fue lo que sucedió hace unos días en Santa Cruz, California, donde Royal Enfield decidió dar a conocer a sus nuevas “Twins”.

La Interceptor INT 650 y Continental GT 650 son dos modelos sobre los que descansa la misión de renacer la marca en Estados Unidos y el mundo y sobre todo, de tener productos de gran calidad tanto en sus materiales como en la experiencia de manejo. Y es que una marca con tanta historia y que vende más de 900 mil motocicletas al año, no se puede quedar a medias tintas en un mundo de dos ruedas que cambia y crece minuto a minuto. Así lo aseguró su CEO, Siddartha Lal, “Royal Enfield quiere adueñarse del segmento de las medias cilindradas con estas dos motocicletas de 650cc”. Y no dudamos que así sea, ya que la experiencia a bordo de ellas fue totalmente opuesta a lo que la marca nos tenía acostumbrados.

Todo comenzó con una breve pero nutrida explicación de la historia de la marca, que inició sus días portando la bandera inglesa y posteriormente se fusionaría con el capital indio. Algo interesante es que sus plantas y centros de desarrollo están situados en ambos países, Inglaterra e India. Sin embargo, para este nuevo proyecto, atrajeron a ingenieros, diseñadores y desarrolladores de diferentes lugares, así que el motor fue tarea de un japonés, el chasís lo desarrolló un inglés que trabajó anteriormente en Triumph, etc. Así que las Twins son un “proyecto global”.

 

Le siguió la explicación del diseño y desarrollo del chasís de doble cuna de acero, el cual hace que el comportamiento de ambas motos, cada una en su estilo, sea de lo más agradable. Y no… ya no se parte. Me atrevo a decir que si has manejado una Triumph últimamente, estas nuevas Twins son muy similares. Los tanques de gasolina son diferentes,  el de la Interceptor es de 13.7 litros, mientras que el de la Continental GT es de 12.5 y con diferentes arquitecturas; así que todo es nuevo en estas motocicletas, chasís, tanques, suspensiones, frenos, posición de manejo, e insisto, no se parece en nada a las Royal Enfield que habíamos manejado antes.

Al llegar a la explicación del motor, me sorprendió que ya no había ingleses sino un japonés… sí, la marca apostó a traer a un ingeniero ex Yamaha para desarrollar un motor resistente, duradero y sobre todo, suave y sin vibraciones. Y lo lograron… ya que en el primer momento que prendimos la moto, engranamos primera y aceleramos, nos dimos cuenta de las buenas sensaciones del bicilíndrico.

No es un motor explosivo pero sí con un excelente torque, capaz de llevarnos a 100mph (160km/h) en diferentes momentos de la prueba. Esos 47Hp son perfectos para rodar a buen paso y sin sacrificios. Y si le acoplas una transmisión de seis velocidades y un clutch multidisco con sistema antibloqueo, el trabajo del conjunto hace que tu pie y mano izquierdos no luchen en cada cambio. Yo que poseo una Himalayan, es algo de lo que me quejo siempre… la dureza de los cambios.

 

Las suspensiones en ambas son de horquillas telescópicas convencionales adelante y de doble amortiguador atrás; los frenos de disco con ABS trabajan bastante bien y cumplen sea cual sea la situación de manejo.  Sin lugar a dudas podemos decir que ambas motocicletas son honestas; la marca es honesta… es decir, que al final sabes que te estás llevando un producto sin una robótica que hará todo por ti; modos de manejo, controles de tracción, suspensiones electrónicas, todo eso no lo hay aquí porque la marca ha optado por ofrecer productos a un excelente precio y que sean disfrutables y no se la pasen en el taller sino en las calles y carreteras con sus dueños llevando a cabo el milagro de rodar en una motocicleta.

Un detalle interesante es la llanta trasera, la cual fue desarrollada por Pirelli y Royal Enfield para estas motos. La delantera es genérica pero la trasera, a pesar de ser un tanto delgada para nuestro parecer, trabaja de manera increíble. Tan así, que los mismos directivos de la marca aconsejan seguir usando esta misma llanta y no cambiarla por otra marca o medida para evitar sorpresas. Así de cuidado fue el trabajo de la marca para estas dos nuevas motocicletas.

 

Al término del primer día y de todas estas explicaciones técnicas llegamos al área de accesorios y ropa para los clientes. Cada moto tiene su línea y van desde los clásicos fairings, posapies, contrapesos, asientos de diferentes formas y pieles, hasta maletas y escapes; y para los riders hay todo, playeras, chamarras, cascos, guantes, botas, etc.  Bien ahí por Royal Enfield que al final captará la atención de sus viejos y ahora, nuevos clientes con todas las opciones del catálogo.  Ya es hora de irnos a cambiar para ir a cenar a la Custom Night.

Por la noche salimos del hotel y emprendimos camino a la cena, donde cerca de 10 motocicletas –todas Royal Enfield– nos recibirían luciendo increíbles customizaciones. Unas con pintura, otras en mecánica, Classics convertidas en Scramblers, Continentals desarrolladas para romper récords de velocidad en Bonneville, con @Caylarivas y otras simplemente para dar un excelente ejemplo de lo que se puede hacer con cualquier moto, como la de @Analogmotorcycles convertida en una Supermotard. A pesar de ser un evento global, con periodistas de todas las nacionalidades, la marca logró fusionar la energía de los asistentes y encaminarla a una excelente experiencia llamada Interceptor INT 650 y Continental GT 650.

 

A rodar se ha dicho

Las pruebas de manejo llegaron y fui parte del primer grupo: alemanes, australianos, indios y británicos. Sí, Motorette era el único medio mexicano del grupo y del evento, así que mayor satisfacción no puede haber. Acercándome al lugar de reunión una a una, todas formadas, aparecieron las Interceptor con sus vistosos tanques de gasolina color anaranjado metálico. Las manos me sudaban y la adrenalina empezaba a recorrer mi cuerpo. Unas cuantas fotos, insta stories, Facebook live y las indicaciones de los líderes… vámonos. Debo confesar que me costó trabajo adaptarme al asiento de la Interceptor pero unos cuantos kilómetros después nos convertimos en excelentes amigos.

Primero rodamos por la costa así que la experiencia de rodar a un lado del mar se hizo realidad cerca de 20 kilómetros. El clima era frío a pesar de estar en la playa pero nada que una sudadera debajo de nuestra chamarra de piel no controlara. Aquellas rectas, subidas y bajadas manejando a 50-60 mph terminaron en un entronque que nos llevaría hacia la montaña por un camino lleno de curvas cerradas, árboles, despeñaderos, autos de frente, animales salvajes y las buenas sensaciones de la Interceptor 650.

Aquella rodada era un festín para los sentidos… tenías que hacer muchas cosas al mismo tiempo: manejar con precaución pero a un buen ritmo para no quedarte rezagado; evitar frenar de más para no cortar el paso a tus compañeros; cuidarte de no terminar en un enorme árbol, la parrilla de un auto frente a ti o al fondo de una barranca; y obviamente, disfrutar la prueba. Hora y media más tarde haríamos la primera parada en lo alto de la montaña, en un parque lleno de enormes secuoyas y buen café. Las reacciones de mis colegas extranjeros eran de felicidad y sorpresa de lo bien que iban las nuevas Royal Enfield. Incluso los alemanes, que con ese temple serio y frío, cuando hablaban entre ellos afirmaban con la cabeza lo contentos que estaban.

 

Continuamos la ruta y la temperatura subía un poco más. Las curvas seguían, los grandes árboles eran testigos de nuestra experiencia; acelera, frena, cambia de velocidad; mueve el cuerpo hacia un lado, acciona el freno trasero, baja dos marchas, no te caigas, auto de frente; grava suelta, agua en el piso; letreros de baja velocidad, en pequeños pueblos. 210 kilómetros después, varias paradas, distintos tipos de café, un brisket inolvidable, ver al sol ocultarse frente a nuestros ojos y compartir las experiencias del primer día con @SidLal –CEO de la marca- que durante todo el viaje estuvo cerca de nosotros, no pudieron cerrar el primer día de mejor forma. La Interceptor INT 650 es mi próxima motocicleta, definitivamente.

En la cena, ya ubicaba a varios colegas de otros países; e incluso ponerle cara a esas cuentas de Instagram que sigo desde hace meses valió toda la pena: @El3Productions, @Shiftpattern, etc. Aquí aproveché para conocer a colegas argentinos, colombianos y chilenos que también estaban sorprendidos por lo bien que fueron las Twins. Pero había que ir a dormir temprano porque al día siguiente tocaba una ruta diferente al mando de la Cafe Racer, y la posición de manejo no sería la mejor para enfrentarme a otros 210 kilómetros, por ello había que estar bien físicamente.

 

Día 2: lo mejor está por llegar

A la mañana siguiente la pregunta era: “¿estreno el casco que pedí a Cycle Gear –un Bell Moto 3 edición Independent– o sigo con el Nexx G100 que utilicé ayer?”. Ese fue mi único dilema del evento… Podría parecer superficial pero son decisiones que te pueden arruinar el día. Seguí con el portugués para evitar sorpresas con un casco nuevo. Contrario a lo que pensaba, en el primer instante en que me subí a la Continental GT me sentí muy cómodo y disfruté aun más la conducción que con la Interceptor. Sí, con mi estatura, las Cafe Racer no son tan llevaderas pero la Continental GT tiene algo que me hizo mucho más feliz durante las ocho horas de manejo –con sus respectivas escalas técnicas para tomar café y comer- pero fue aquí que pude constatar lo bien desarrolladas que están ambas motocicletas.

Ya anteriormente había manejado una Conti 500 y la experiencia fue buena pero no la mejor, y menos cuando todo el mundo te dice que “se rompen los cuadros”, “vibran”, “no caminan”, etc. Sin temor a equivocarme, les aseguro que comprar una de estas dos propuestas –o las dos, ¿por qué no?- son una adquisición inteligente. No por algo se pasaron 10 años en desarrollo y mostrarlas en el mayor mercado y uno de los más difíciles, tiene sentido. Bien ahí, Royal Enfield.

 

Al final del día y ya con todos los invitados nacionales e internacionales, el convivio fue en una playa privada cerca de Monterey, donde las brochetas de camarones, el pescado, las cervezas artesanales y una banda de rock pop, abrieron paso al anuncio de los precios para Estados Unidos –y con los cuales podemos darnos una idea de cómo llegarán a los demás países. La Interceptor 650 arranca desde los 5,799usd y la Continental GT 650 en 5,999usd. Así, sin más. Por esto la marca pasó de vender 50 mil unidades en 2010 a 950,000 en 2018 –al menos es el plan-, por apostarle a sus productos y a la buena vibra que rodea a una de las marcas más antiguas de motocicletas que en ningún momento han dejado de fabricar productos.

En una industria en donde la tecnología en exceso o bien, la falta de ella, cambian día a día, encontrar una propuesta de valor y sobre todo honesta, como lo hace Royal Enfield desde la Himalayan hasta estas nuevas Twins, bien vale la pena voltear a ver y otorgar el voto de confianza. Yo lo hice y hoy soy un feliz cliente de la marca que después de vivir esta experiencia, más le creo al slogan “made like a gun”. A México, según nos dijeron por ahí, llegarán esta semana al Salón Internacional de la Motocicleta para ser mostradas. A la venta lo más seguro es que pasen algunos meses pero está bien, así me pongo a ahorrar para ser de los primeros clientes en llevarse una Interceptor 650 y que le haga compañía a mi Himalayan.

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