18 Dec De poder femenino, fotografía y motociclismo

Texto: Adriana Somófora

Muchas veces mis conocidos me envían convocatorias de concursos de fotografía, pero por varias razones, entre ellas la desidia no me inscribo. Pero hace un par de años me compartieron una convocatoria con el título “México en una imagen” de Lo Hecho en México”, me llamó tanto la atención que entré a la página y envié mi fotografía. Era el “maistro” un trabajador del rancho de mi abuelo, capturado en blanco y negro.

El Maistro, campesino orgullosamente zacatecano se fue a lo Hecho en México, pero no ganamos (por ese momento). Y escribo esto entre paréntesis porque varios años después lo Hecho en México me dio un gran premio.

Ese premio es el motivo del artículo de hoy. Lo Hecho en México volvió a mi camino gracias a Somos Fotógrafas, con una invitación a una ruta especial que organizaban en conjunto con la revista Motorette, fue en estos días cuando supe que además del famoso concurso México en una imagen, lo Hecho en México organiza actividades para promover el turismo en nuestro país. Una labor muy colorida y llena de sabores de la que me encantó ser parte en esta ocasión.

El pretexto fue una ruta dedicada a mujeres.

Las invitadas especiales fueron un grupo de motociclistAs, sí, con A mayúscula, aunque andar en moto de posta para mí por lo menos era más común verlo en hombres, estas chicas me dejaron claro que pueden ser todas unas reinas de la pista en ruedas.

Reinas que partieron en motos Suzuki hasta nuestro primer destino,
el Rancho San Martín Lavanda, donde nos dieron un tour con un aroma delicioso, nos enamoraron de la lavanda con unas trufas y limonada, obviamente combinadas con esta bonita planta.

Después de esto arrancamos directo a la Ex Hacienda de Chautla, que ahora es un Hotel Misión, un lugar lleno de historia y mimos para nosotras, tuvimos un masaje delicioso en el spa, con el que pensé que ya me había muerto y estaba en el cielo, pero ya con el calor y fuego de la fogata que hicimos más tarde supe que no era el cielo, pero tampoco el infierno por los ricos bomboncitos que asamos.

Del hotel no tengo fotos, de lo relajada que estaba ni la cámara agarré, jaja. Pero les aseguro que está hermoso. Más tarde si tomé la cámara que Nikon me prestó para hacer fotos nocturnas guiada por Enrique Chávez, experto en light painting, donde literal hicimos homenaje al la definición de la palabra fotografía “escribir con luz”. A mi lado tomaba fotos mi colega y paisana Emma Lozano, vocera Nikon quien en un par de horas convirtió a las motociclistas en fotógrafas, junto con Nestor -asesor Nikon-, les dieron equipo y tips para que lograran buenas tomas durante el viaje. Y oh sorpresa, resultaron con un muy buen ojo y seguro pronto serán parte de nuestra comunidad.

Después de la desvelada pintando con luz, amanecimos con una muy bonita vista. Les cuento que desde la terraza de mi habitación se veía un lago, lago que visitamos y que me hizo sentir en un cuento por si pequeño castillo rodeado de agua.

Hicimos fotos en este precioso escenario por un rato y después, arrancamos de nuevo, esta vez yo trepadísima en una moto como pasajera, sentí mucha emoción y confieso que también miedo, hace mucho que no rezaba jaja.

Llegué viva, completa y feliz a Val’ Quirico, una pequeña Italia escondida en Tlaxcala, donde comimos muy rico y caminamos por las callecitas que nuevamente me hacían sentir en un cuentito, cuento que llegó a su final, partiendo a la cedemex, pero ya en la camioneta con más seguridad y menos rezos.

Gracias Lo Hecho en México y Motorette por esta experiencia, que combinó el poder femenino con la fotografía y el motociclismo en lugares muy especiales.

Si quieren conocer más de estos lugares visiten las redes de lo Hecho en México, de LR Films y los lugares a los que va Motorette, o mejor aún, vayan en vivo a este destino cercano que se convierte en un gran viaje.

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