25 Feb BGM Kawasaki Z400 Full Speed, fabulosa a los 40

Hay un cierto encanto en las motos que no tienen mayores pretensiones. Esas diseñadas para ir del punto A al B sin tanta alharaca. Motocicletas que vienen de una época más simple, donde bastaban ciertas nociones de mecánica para poder meterle mano a tu máquina. Pero, la verdad sea dicha, una manita de gato les viene de perlas para hacerlas lucir estupendas en el siglo XXI. Y un ejemplo de ello es la BGM Kawasaki Z400 Full Speed.

Esta moto es una creación de Tonie Wishart, parte del equipo de BGM, quien compró esta Z400 en eBay por 500 libras hace ya cinco años. “Era una moto de uso diario con bastantes millas recorridas, pero tenía gran potencial”, dice Tonie. Y cuando habla de potencial no se refiere a que podía convertirla en un cohete sobre ruedas, sino en que podía ser un proyecto simple, de bajo presupuesto, realizado de manera casera.

Manténlo simple

“La idea era construir una street scrambler compacta con un manubrio ancho y bajo con un toque de flat track”. En teoría, no sonaba como algo muy complicado. Pero la marrana torció el rabo cuando cayó en la cuenta de que restaurar una moto con cuarenta primaveras no era precisamente fácil. Lo primero que hicieron con la BGM Kawasaki Z400 Full Speed fue desarmar el motor y limpiarlo con un vapor a alta presión.

Después desarmaron el bastidor (total, después del motor, es pan comido) y mover hacia delante los posapies del pasajero para darle un look más limpio a la parte trasera. Aprovechando, inclinaron un poco hacia arriba el soporte del asiento de la BGM Kawasaki Z400 Full Speed y entonces sí la mandaron pintar.

El siguiente paso fue armar nuevamente el motor y ponerle un escape con más onda que el original -además de un par de filtros de alto flujo bajo el asiento-. Otras novedades incluyen los interruptores, dos diminutos faros de LED y el disco de freno de una BMW con pinzas Brembo.

En pocas palabras, la BGM Kawasaki Z400 Full Speed no sufrió ningún cambio muy radical, y eso es lo que nos encanta. Es un claro ejemplo de cómo unas pequeñas modificaciones pueden quitarle 40 años de encima a una moto y hacerla perfecta para moverte por la ciudad con un toque de estilo. Ahora que si quieren algo mucho más bestial, échenle un ojo a la Z1000 de Droog Moto.

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