25 Jul Perspectiva viajera: semilla de inspiración

En Motorette nos gusta rendir homenaje a personas que inspiran con su trabajo o, en este caso, sus viajes y la manera de contarnos sus experiencias arriba de la moto. Tal es el caso de Ana Karen Arce Orozco, conocida en el ámbito del motociclismo como Perspectiva viajera

Karen tiene 29 años, estudió administración de empresas y actualmente tiene dos trabajos. Uno en el área administrativa de la empresa familiar y el segundo como Perspectiva viajera, en donde se transforma en motociclista, fotógrafa y barista nómada.

Perspectiva viajera nace en noviembre del 2018, después de una serie de momentos y eventos quizá muy tristes para mí, pues se terminó una relación muy especial, renuncié a un empleo que me gustaba mucho y que, por varios motivos, se volvió monótono y dejó de hacerme feliz. En resumen, Karen se encontraba en el limbo, no sabía para donde ir”.

Karen nos comenta que un día su moto le pidió a gritos que la sacara a pasear. “Creo que fue como un reflejo de mi subconsciente pidiéndome que lo llevara a experimentar algo diferente a lo de todos los días. Tuve que comenzar así, mencionando toda esta serie de eventos, pues sin haber experimentado esa gran tristeza -e incluso depresión, no habría nacido este proyecto al que ahora me encuentro poniéndole mucha energía, amor y pasión”.

Actualmente, Karen estudia un diplomado de fotografía, pues al viajar en solitario ella tiene que hacer todo. “También soy barista (una apasionada y amante del café), así que parte de este proyecto es compartir la grata y enorme experiencia que un buen café puede producir. Me encanta visitar las cafeterías locales de los lugares a los que llego y tomarles muchas fotos, también, compartir con ellos mi experiencia para que sus negocios prosperen con esta bebida tan noble y poner mi granito de arena para reactivar economías locales”.

Una perspectiva diferente

En propias palabras de Karen, “Perspectiva viajera es el proyecto de una chica rodando con su motocicleta, en búsqueda de nuevos e increíbles paisajes, conexiones únicas con las personas que le regala la ruta, de nuevos sabores, colores, emociones y sobre todo, la intención de probarse a sí misma que es capaz de lograr todo aquello que se propone con el corazón. También busca compartir, conectar y transmitir la energía tan increíble por la que todos estamos rodeados, motivada principalmente por viajeros a los que admiro por sus hazañas y su valentía de vivir la vida, al mismo tiempo que yo me convierto en inspiración para otras personas al enfrentarme a mí misma y vencer mis miedos”.

Karen es una chica real, no solo un personaje. “Tengo muchísimos miedos, situaciones que sanar, y sobre todo, con muchísimas ganas de compartir lo que mis aventuras y experiencias me permiten, pues siento que poco sentido tendría el experimentar tantas cosas hermosas y no compartirlo con las demás personas. Conforme fui armándome de valor para romper mis propios paradigmas y miedos, (cosa que sigue sucediendo) me di cuenta de que otras personas encontraban inspiración en lo que yo hacía, así como yo la encontré en otros aventureros, por ello tomé la decisión de ponerle nombre y darle forma a este proyecto tan increíble”.

Me gusta muchísimo ser Karen, quien forma parte de un proyecto muy noble llamado Perspectiva viajera

“Desde hace ya algunos años (más de 5), comencé a viajar de diferentes maneras; la moto llegó después. Sin embargo, creo que cuando lo permites, cada viaje va cambiando algo en ti y se comienzan a mirar las cosas de manera distinta. También me di cuenta de que la transformación personal que vives, es completamente distinta a la persona que tienes a tu lado, notas que todos formamos nuestros puntos de vista, es decir, cada uno genera su propia perspectiva sobre las cosas y comprendes que hay tantas pasiones distintas como hombres hay en el mundo”.

La perspectiva cambia para todos, según Karen. “Si miras una obra de arte desde un punto, puede ser que lo mires diferente si te paras en otro sitio. Así los viajes e incluso ¡así la vida! Y bueno, así es como nace este proyecto, mi perspectiva de la vida cambió con los viajes, y creo que sigue a cada paso y a cada aventura”.

Sueños sin reglas

“A veces llegamos a una edad en la que creemos que ya somos lo suficientemente adultos y nuestras aspiraciones y sueños ya tienen que ser limitados, pues se supone que ya eres grande y tu obligación es encontrarte cualquier trabajo (aunque no te guste) generar dinero, pagar deudas y convertir esto en un ciclo interminable hasta que te jubiles (si es que puedes hacerlo).

Creo que a mis casi 30 años, sueño y me sorprendo con la vida como una niña, mientras procuro actuar con la madurez que me han regalado mis experiencias. Para mí, la frase “cuando seas grande” no existe, pues la vida es ahora, sucede en este preciso momento. No importa si tienes 15, 20, 40 o 60 años, nunca se es lo suficientemente grande para soñar y, sobre todo, cumplir esos sueños”.

“Justo en este momento, mientras lees esto, eres lo mas viejo que puedes ser y lo más joven que no volverás a ser jamás. Así que, disfruta el momento”.

Para Karen, viajar era solo conocer un nuevo lugar, llevarse su mejor ropa y andar por las calles con una piña colada. Pero tuvo la fortuna de contar con un espíritu inquieto, que encontró que uno o muchos viajes se convierten en un estilo de vida por las experiencias que ofrece en sí. “Al decidir viajar y vivir de la manera en que lo hago, me enfrento a situaciones sumamente complejas, a veces he llorado y gritado de felicidad y muchas otras de desesperación e incluso tristeza. 

Creo que viajar se transformó, al menos desde mi perspectiva, pues no pretendo sólo llegar a un destino para decir yo ya estuve aquí y tomarme una foto. Creo que no es lo que yo busco, pues realmente lo que hace atractivo este estilo de vida, son las interminables aventuras y pruebas que me pone la ruta y sobre todo, la gente”. 

Uno pensaría solo en paisajes al viajar, pero en realidad son la cereza del pastel, cuando vas acompañada de una persona o un grupo de personas que te sonrieron y te regalaron un poco de ellos, pues sin cada una de esas personas y ángeles del camino, la vida del viajero sería mucho más complicada y tendría poco sentido, asegura Karen.

“Un viajero se vuelve mas consciente sobre su hogar, el planeta, comienza a actuar en beneficio y cuidado de él, y al estar frente a maravillas de la naturaleza, aprende la lección de formar parte de toda esa belleza y que es misión de todos cuidarla. Por ello es que comparto muchos datos sobre la situación ambiental que viven los lugares que visito, para generar un cambio positivo en las personas que siguen mis aventuras”.

Los mejores viajes

Le preguntamos a Karen sobre su top 5 de los viajes que ha realizado y nos comentó que es algo difícil, pues le cuesta mucho trabajo colocar una experiencia por encima de otra, todas han tenido elementos que la han transformado de manera increíble.

“Mis viajes más intensos han sido:

1. Viví en Cancún durante seis meses con una persona extraordinaria; compramos una motoneta 125cc y recorrimos prácticamente toda la Riviera Maya en ella. Incluso, me atrevo a mencionar que esa experiencia fue la que sembró la semillita para querer realizar muchos mas viajes en una moto.

2. Mi primer viaje en carretera fue acompañado de dos grandes amigos. Fue un reto enorme, ya que nos aventuramos al paso de Cortés y vaya que me asusté, sobre todo con las curvas y por la evidente falta de experiencia para controlar los cambios y el clutch. Ahora me da mucha risa, pero creo que todos alguna vez pasamos por eso.

3. Mi primer viaje en solitario, que fue hacia la sierra norte de Puebla (Tlatlauquitepec). De hecho, fue el viaje con el que nació Perspectiva Viajera; moría de miedo cuando noté que había salido a carretera. Comencé a temblar y no era de frío. Realmente tenía mucho miedo, pero mis ganas de probar si realmente quería viajar así fueron más grandes. Preferí intentarlo a quedarme con el “hubiera” y bueno, ya conocen el resto, pues aquí me tienen, planeando aventuras más largas y cada vez mas lejanas. 

4. Ese viaje largo que hice hasta Puerto Vallarta con mi moto, Chepita, para ver a Rammstein, mi banda favorita, el 31 de diciembre a un lado de la playa. Hubo momentos en los que pensé que no llegaría por los enormes retos a los que me enfrenté, pero festejar el año nuevo de esa manera tan increíble, conociendo personas maravillosas, viendo paisajes increíbles y sobre todo, experimentar el estar lejos de la familia y amigos en fechas que regularmente todos se reúnen y brindan juntos. 

5. Aquí más bien me encantaría hacer mención de esos episodios que me han marcado y por los cuales es que viajar, se ha convertido en un estilo de vida:

La primera vez que miré el pacífico, el golfo y el caribe arriba de mi propia moto; las curvas interminables de Jalisco y Michoacán; la neblina en Orizaba; la lluvia interminable de Puebla; la primera vez que me caí en un lugar donde parecía que nadie estaría para ayudarme y la magia del viaje hizo su efecto; aquella vez en que un tráiler se volteó frente a mí o me picó una abeja en la panza; también aquel día en que me quedé sin gasolina en la carretera, o cuando me tocó un  camino tan complicado y solitario que me detuve un momento y me puse a llorar de la ansiedad que sentí.

Una navidad solitaria en un cuarto de hotel, en donde mi cena fue una lata de atún y un chocolate, o de la vez que me quedé sin dinero en Palenque y unos motociclistas que apenas conocía me ayudaron, o cuando una enorme cantidad de personas me han abierto las puertas de sus casas para recibir a esta aventurera motociclista y apoyarla en la ruta.

Por ello me es tan difícil elegir sólo cinco aventuras, pues en realidad todas forman una misma que me ha transformado y estoy segura que me volverá cada día mas fuerte en espíritu, cuerpo y mente.

Siempre extraño a mis seres queridos, pero se trata de disfrutar cada momento, estando cerca y lejos de ellos. Tomar todo ese amor y llevarlo conmigo para fortalecer mi espíritu en momentos difíciles.

Más allá de las fronteras

Uno de los sueños de Karen es recorrer el mundo, ver una aurora boreal en Alaska, pisar la tierra de los Vikingos en Noruega, meditar con un monje budista en el Tíbet, asombrarse y sentir la magia de las playas de arena negra en Islandia e incluso pasar unas cuantas noches con una tribu africana y compartir sus tradiciones. “Me emociona mucho todo lo que este planeta nos ofrece con sus paisajes, su gente y la enorme transformación que puede provocar en mí”.

“El dinero es una de las cosas que menos me preocupan cuando estoy de ruta, ya que la gente es muy buena y me han ayudado el 99% de las veces. Actualmente me encuentro emprendiendo un negocio en línea, para comercializar productos amigables con el medio ambiente, apoyando a pequeños productores mexicanos y seguiré trabajando a distancia en el negocio familiar, el chiste es intentarlo y no rendirse. 

Les aseguro que es mucho mas barato vivir como un nómada a quedarse fijo en un solo lugar; eso sí, a veces se sacrifican muchas comodidades, pero las recompensas siempre son muy buenas y a veces terminas acampando rodeada de millones de estrellas,  a la orilla del mar, en casa de familias hermosas que comparten contigo momentos increíbles, cerca de ríos, en medio de la selva o rodeada de árboles que parecen susurrar por las noches”.

Le preguntamos a Karen sobre su relación con Perspectiva y nos dijo que es sumamente personal. “Puedo decir que este proyecto fue el que me levantó en un momento de mi vida en el que no encontraba un camino hacia dónde ir. Me ha abierto muchísimas puertas y constantemente me mueve para salir de mi zona de confort. Creo que se ha convertido en un estilo de vida en donde me aventuro a hacer cosas y experimentar situaciones llenas de magia que nunca me imaginé.

Mi moto es una hermosa Avenger Cruise 220cc de Bajaj, su nombre es Chepita y está inspirado en las cartas y poemas que Jaime Sabines le escribía a su Josefina, la mujer que amaba, cuando estuvieron separados. Todo eso quedó plasmado en el libro “Cartas a Chepita”, el cual me encanta por el gran sentimiento de cada párrafo y el amor que no se acaba a pesar de las distancias.

Ya sé que soy muy cursi y ese contraste es maravilloso, pues la moto se convierte en tu compañera más fiel, puedes platicar con ella y con tu casco en rutas largas (realmente son pláticas o muy filosóficas y de descubrimientos del universo, hasta canciones y chistes bobos), se vuelve tu cómplice de aventuras, te lleva a lugares mágicos y te saca de otros en los que no quieres estar. Si la cuidas, ella te cuida, así que mi relación con mi moto es realmente una enorme conexión con ese espíritu aventurero que llevo dentro”.

Preguntamos a Karen sobre su frase para la posteridad: “Dale un momento a tu alma para que te alcance y déjate guiar, ella sabe el camino y lo que necesitas para trascender y ser feliz”. Así nació Perspectiva viajera, así transformé mi vida y así he disfrutado cada segundo en las aventuras y el proceso para cumplir mis sueños.

De empoderamiento y otros placeres

Nuestra platica giró hacia el término empoderamiento y la forma en que ella, de cierta forma, empodera a otras mujeres a tomar una moto y viajar en solitario. “Empoderamiento es una palabra fuerte y con mucha actitud, creo que las mujeres nos encontramos actualmente en una búsqueda de libertad plena y consciente. Me encanta ver cómo muchas chicas vencen las limitantes para cumplir sus sueños y propósitos, y creo que no hay mejor manera de empoderarse que esa, pues inspiras a otros grupos de personas para que busquen salir adelante a través de los sueños. Creo que son muy poderosos y cambian no solo la vida del soñador, también alcanzan a los que lo rodean.

Al hacer lo que amas y ponerle corazón, inevitablemente llama la atención de las demás personas, algunos te admiran y otros serán crueles con la manera en que se refieren a ti, pues consideran que no debes de romper los paradigmas que ya están hechos, que una mujer maneja mal, eres una rebelde sin causa y que tu único deber es responder a la sociedad tal como quiere que seas”.

A través de Perspectiva viajera, Karen contagia esa energía a mujeres y niñas que están temerosas en sociedades que las limitan a seguir un estricto estilo de vida (casarse, tener hijos y cuidar la casa). “Siempre que tengo oportunidad me acerco a ellas y les pido que, sin importar el sueño que tengan, luchen por él. Ya sea estudiar una carrera, viajar, ser deportistas, científicas, investigadoras, madres de familia, campesinas, amar a otra mujer, ser emprendedoras, astronautas etc. Y considero que al mostrarme tal cual soy, con cada una de esas altas y bajas, comparto con ellas los retos a los que las mujeres nos enfrentamos día a día y sensibilizamos un poco más a todos aquellos que nos rodean.

Así mismo, me gusta pensar que no solo llego a las mujeres, pues hay hombres (niños y adultos) que necesitan ese pequeño impulso para aventurarse a hacer lo que aman y hay veces que mis experiencias suman ese granito de arena”.

El viaje de su vida

Karen asegura que se encuentra en el viaje de su vida, desde que se dio cuenta de lo que era capaz de hacer y sobre todo al encontrar la manera de fusionar sus pasiones. “He vivido la vida intensamente, disfruto cada momento, incluso los malos ratos en los que me cuestiono si voy por buen camino o quizá deba bajar el ritmo. No sé si un día pueda llegar a ese punto de estar satisfecha, pues el espíritu constantemente pide más experiencias que lo enriquezcan y Chepita pide muchos kilómetros y caminos que nos pongan a prueba. Además, creo que la vida en sí es el viaje, de nosotros depende disfrutarlo mucho o hacerlo complicado”.

A Karen le gustaría establecerse en un sitio solo con la finalidad de recibir viajeros y ofrecerles un techo temporal para que puedan seguir sus travesías. Pero aún no ha llegado ese momento, así que la verán rodando por un largo tiempo.

“Agradezco a todas esas personas que me han ayudado en la ruta, las que me ofrecieron un techo, comida, palabras de aliento, los amigos que han compartido conmigo sonrisas y algunos kilómetros, sobre todo a mi familia, por aguantar cada una de mis ocurrencias.

A esos viajeros que me inspiran y a los cuales admiro tanto: Jorge Gonzalez, un viajero mexicano con su proyecto Impulso Aventurero, viajando en su Yamaha Ténéré 250; Luna, una chica de Colombia que viaja en su motoneta; Yago, un argentino que ha recorrido ya miles de kilómetros; Charly Sineewan, un flipante español que lleva poco más de 10 años recorriendo el mundo en su moto. Y muchos otros viajeros más a los cuales agradezco ser motivo de inspiración. Mientras existan motos, habrá locos y locas que se pondrán a prueba y serán dignos siempre de admiración”.

¡Seguimos en ruta!

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