28 Aug Isaac Fernández, un viajero con alma

En Motorette nos gusta contar historias de personas que nos inspiran a tomar nuestra moto y rodar, ya sea con un rumbo fijo o sin él.  Amigos que se vuelven nuestros hermanos en el camino y que valoramos por su calidad humana arriba y debajo de la moto.  Tal es el caso de Isaac Fernández, a quien gustosamente seguimos en sus redes sociales desde hace unos meses y finalmente tuvimos la oportunidad de conocer. Isaac nos abrió las puertas de su casa y platicamos de su trayectoria, sus viajes e increíbles experiencias arriba de su motocicleta.

¿Quién es Isaac Fernández?

“Fui fabricante de ropa, papá, viví con mis hijos un buen rato, me divorcié y ellos se quedaron conmigo hasta que un día se fueron y mi vida dio radicalmente un giro porque como padre, se me acabó esa parte tan importante. 

Ahí fue que empecé a pensar en crecer, así que estudié durante nueve años un par de especialidades. Sin embargo, vino la inquietud de viajar en moto. En 2011 perdí a uno de mis hijos y eso también me movió bastante y comencé a cuestionarme muchas cosas, ya que la vida puede cambiar de un momento a otro”.

Isaac tiene 58 años y según nos comenta, hay que apurarnos si queremos hacer más cosas porque luego ya no se podrá. “Esa inquietud de viajar en moto, la cual tuve desde niño, tuvo una domesticación de ciertos dragones que venían de voces paternas, las cuales decían que era muy peligroso. Hay cosas que causan miedo, vértigo, y la libertad es una de ellas y la quise practicar desde ese momento, así que tomé la decisión de explorarlo y empecé como muchos de nosotros, comprando una moto por internet para que la trajeran a casa y dar vueltas a la manzana. Así creía yo que haría motociclismo. Sin embargo fue muy breve, unos dos o tres meses y en mi primer salida larga fue cuando me cautivó sentir el aire, la carretera y una serie de aspectos parecidos a volar”.

Nosotros, al igual que Isaac, pensamos que la sensación de no tener un habitáculo como en el auto, no se compara a nada. “Me cautivó y empecé a explorar. Primero me uní a varios grupos que me ayudaban a rodar, fui aprendiendo sobre la marcha y en uno de esos rallies que hice a Monterrey, uno de los participantes se fue a Laredo y yo eso lo vi como algo imposible”.

Camino a la aventura

Posteriormente fue cuando Isaac tomó la decisión de  ir a un rally en Austin, luego Galvestón y a partir de ahí fue que empezó a viajar solo. “Esto fue hace unos tres o cuatro años. Así empecé a explorar; esto me amplió el alma porque conocí otro tipo de vidas, de personas. Hubo muchas cosas que me habían dicho que serían imposibles de vivir en el camino -muchas negativas-, pero en realidad la mayoría han sido positivas. La gente no es tan descortés como me decían sino todo lo contrario, llenas de amabilidad y también me encontré en el camino gente que amablemente se acercaba y me invitaba a conocer lugares que ellos ya conocían y eran increíbles”.

Debido a un problema de sordera profunda, Isaac utiliza equipo auxiliar y eso, según nos comenta, le dificulta entender otra lengua. “Muchas veces con las palabras que voy captando me armo una historia; entonces no es fácil para mí el hecho de viajar porque alguien empieza a platicar y no entiendo ni el 30% de lo que dice”.

Conociendo los orígenes

Cuando Isaac viajó a Milwaukee para conocer la fábrica de H-D, fue un viaje muy bonito, explica. “Conocí a un militar que me platicó sobre la forma de vida después de la milicia, en la que se acostumbra a viajar en moto (llevaba 2 meses viajando) y ahí empezó una cadena de viajes. A Alaska he ido en tres ocasiones; a Ottawa viajé solo y fue un encuentro conmigo mismo muy bonito. Pero sobre todo, en cada viaje lo que más he aprendido es que la vida cambia de un momento a otro, ya sea por temas mecánicos, climatológicos, de salud, etc. y hay que estar preparados”. 

Me doy cuenta de que siempre digo a donde voy pero honestamente, nunca sé cómo voy a llegar porque he cambiado la ruta tantas veces, que en ninguno de los viajes ha sido posible determinar una bitácora.

Un motor roto: la mejor aventura

Hay tantas cosas vividas en este último viaje de Isaac, el cual seguimos por redes sociales, que fueron el pretexto perfecto para acercarnos a él y platicar. “El motor de mi moto se desbieló en medio de un plan con mi hijo, al cual veo cada dos años porque vive en Nueva Zelanda. Sentir que iba a fracturar ese viaje en honor a su hermano que murió fue muy triste, pero me adapté y actuamos juntos. Mi hijo me apoyó de una manera impresionante. Él habla perfecto inglés, entonces logramos darle forma al viaje a pesar de las circunstancias”.

De esos viajes, Isaac nos comenta que poco a poco van apareciendo ángeles en el camino. “Uno de ellos, George Torres, un buen amigo que trabaja en H-D Caliente, en San Antonio, me dijo que debía cambiar el motor y no arreglarlo por la cantidad de kilómetros que tenía. Me dijo que iba a ver si podía hacer algo para conseguir un buen precio. Yo incluso iba a vender una de mis motos para pagar ese motor, dejar mis ahorros, y tuve la fortuna de que él y su jefe intercedieran ante H-D exponiendo mi caso, y la noticia fue que el motor no tendría ningún costo a pesar de que mi garantía ya había expirado”.

Ante esta noticia, Isaac pudo continuar el viaje con su hijo viajando en una moto. “Terminamos en Los Ángeles y él partió de vuelta a Nueva Zelanda, lo cual fue muy triste para mí. Al día siguiente llegó Claudia, que fue a hacer una caminata de un mes por España y me alcanzó. Ella me dijo que rentara una moto y siguiéramos el viaje”. 

Ángeles en el camino

Para Isaac, estos ángeles te ayudan y se replantean las decisiones. “Pensábamos rodar por California, quería mostrarle el Pacific Coast Highway, le hablé de mi nostalgia de no haber podido lograr esa tercera ida a Alaska y fue ahí cuando me dijo que fuéramos hacia allá. Que rentáramos una moto y fuéramos. 

“Nos fuimos una parte por el Pacífico para después adentrarnos a San Simeone, primero por la costa y luego entramos al continente por la carretera 5 y subimos hasta Alaska. Todo lo que vivimos con el clima, la lluvia, la vulnerabilidad que te da estar sometido de repente a fuertes vientos, nos permitió darnos cuenta de lo vulnerables que somos. Nos hizo sensibilizarnos. Coincidir con un oso Grizzli en dos ocasiones y hacer contacto visual fue algo que jamás vamos a olvidar”. 

Enseñanzas en dos ruedas

Isaac piensa que el motociclismo nos posibilita de una manera que jamás vamos a imaginar, para vivir algo que nos hará diferentes. “Gracias a ello, tal vez partas de este mundo de una manera distinta. Si te llegas a preguntar: ¿qué hice con mi tiempo?, sin duda vas a contestar positivamente que hiciste lo mejor que pudiste, y justo en eso estoy”.

¿En qué momento conectaste con la moto?

“Cuando empecé a sentir una conexión compuesta por aire, los colores, los olores y el silencio que se genera, fue como si el camino me hipnotizara. Fue un momento especial –y lo sigue siendo cada vez que me subo a mi moto. Ahora rodar es adictivo. En los viajes, lejos de llegar cansado lo hago con ganas de proyectar algo con base en la sensación de conectar con la naturaleza y los elementos”. 

¿Eres un Isaac más espiritual arriba de la moto o siempre eres el mismo?

“Las experiencias que he tenido en la vida y los golpes me sensibilizaron y ampliaron mi espíritu. Desde que empezaron a llegar colibríes a la casa fue algo que me dio mucha esperanza de que mi hijo estuviera bien. A partir de eso perdí el miedo y han sido una serie de experiencias difíciles las que he vivido, pero siento que cuando me subo a una moto tengo grandes posibilidades de aprender. Pongo mucha atención, me gusta ver el potencial que tienen los jóvenes y esa alegría. Por ello siempre pido a Dios servir de algo, apoyar e inspirar a que los demás viajen sin tanto miedo –no es ninguna mentira que tenemos problemas de inseguridad pero tampoco podemos dejar de vivir”. 

Estoy más dispuesto a los cambios, soy más adaptable. Un motociclista tiene muchos beneficios porque en esa parte, en la que te arrojas a un viaje en solitario, se amplía tu criterio en muchas áreas de la vida. Espiritualmente creces, te das cuenta de lo frágil que eres.

Isaac estudió logoterapia y paralelamente desarrollo humano, adicciones. De ahí siguió con Filosofía. “A mí me gusta que me confronten. Me gusta lo que es el ser humano, que es un ser no terminado y que tiene todas las posibilidades de cambio. Así te das cuenta de que contigo o sin ti, la vida sigue. Más vale que pongas de tu parte. ¿Vives tu propia vida o la vida te está viviendo a ti? Cuando no eres congruente te sientes inestable en todas partes. Quién está en guerra consigo mismo, está en guerra con todos”.

¿Cómo te preparas para tus viajes?

“Nunca tengo algo planeado. Primero me la paso ahorrando un tiempo. Como vivo solo todo lo invierto en el viaje. Cuando cumplo la meta, me voy al día siguiente. La maleta la hago el mismo día porque generalmente viajo ligero. No dejo todo al último, más bien estoy más atento a todos los detalles antes de salir y de otra manera no le pongo atención. Todo viene más de una sensación más que de una planeación. Quiero viajar más en menos tiempo, así que necesito ahorrar más rápido”.

¿Cómo eliges los destinos?

“Los elijo por la plenitud del viaje. Cuando viajas bajo poco estrés, donde en realidad hay seguridad y no vas pensando en que te van a robar, viajas mejor. Por ejemplo, en México todo el mundo te recomienda cuidarte y cuidar tus cosas y me da tristeza que así sea, no debería ser así. Por otro lado, cuando viajas por Estados Unidos o Canadá puedes hacerlo por horas en caminos que no son de costo, incluso la gasolina también es más barata, entonces curiosamente es más accesible viajar en EU que en México”.

“En EU y Canadá se respeta la naturaleza, entonces hay muchas partes donde puedes ver a los animales libres, felices y eso es muy bonito; los paisajes son increíbles. Generalmente trato de cruzar hacia Estados Unidos, voy a la Florida por su buen clima. Lo que más me gusta es de la parte media para arriba, pero hay una época del año donde es imposible ir. Quiero visitar el sureste de México pero no se me ha dado. Ya veremos en el futuro”.

¿Las cosas esenciales en tu equipaje son?

Pasaporte y visa

Dinero y TDC

Un buen impermeable

Guantes que te mantengan secas las manos debido a las bajas temperaturas. He hecho cosas difíciles de creer como ir hasta Alaska con unos guantes de piel. Obvio llegaba congelado. Ya aprendí.

Ropa térmica para protegerte del frío y el agua.

Cinco camisetas y dos jeans. Lo fundamental es bajarte de la moto y sacar la maleta rápidamente. Eso te hace levantarte cada mañana menos preocupado por revisar que nada se te olvida. 

Cualquier cosa que se te olvide la puedes comprar donde estés. Llevar demasiado equipaje es un lastre.

¿Qué significado tiene el colibrí en tu vida?

“A las pocas semanas de que muriera mi hijo, porque además fue algo rápido y no me pude despedir ni nada, estaba muy angustiado porque siempre viene ese tema de ¿Por qué no hablé con él antes? ¿Por qué no lo llevé a cenar? Entonces no le hubiera pasado eso. Un día llegó un colibrí, se posó en mis anteojos, entré a mi recámara y no lo podía creer; le tomé una foto con mi celular. No sabía nada acerca de ellos. Durmió junto a mí y al día siguiente apareció en uno de los árboles dentro de casa; me permitió acercarme, lo fotografié y no se iba, se quedó en un bebedero. Ahí fue cuando empecé a sentir que me quería decir algo. Ahí sentí que mi hijo estaba bien, fue algo que simplemente sentí, no fue algo racional. Cuando no se iba y le dije “sé que estás bien”, desapareció y no lo volví a ver”. 

“Después tuve más encuentros con ellos, los ayudaba a salir de mi casa. Pero ese colibrí es la conexión con esos seres amados que se han ido. Ya después leí la historia, que para muchas culturas en América tenía que ver con la mensajería entre los que ya se fueron y los que aquí seguimos. Entonces sí lo creí, le fui dando ese significado y hoy mi casa está llena de colibríes de todo tipo”.

Háblanos de Kenia y Pacquiao…

“Pacquiao y Kenia han sido ángeles en mi vida. Kenia era muy huraña sin embargo, recién había muerto mi hijo y yo me ponía a llorar, ella se acercaba para que la cargara –cosa que nunca permite- entonces eso nunca lo voy a olvidar. Todos ellos han sido maestros de libertad y de cómo disfrutar la vida. Ellos no buscan más que el rayo de sol, comer, jugar y vivir. Te das cuenta que como seres humanos nos hemos perdido de tantas cosas que nos alejan de la plenitud y ellos nos enseñan a recuperarlas.

La moto me ha brindado ciertas herramientas que he ido aprovechando y sintiendo que al final del día, la vida es un cúmulo de significados y sentimientos que llevas dentro del alma.

¿Qué sigue para ti?

“Independientemente del destino que pudiera escoger, no quiero anquilosarme, sino seguir arrojándome a ese vértigo de la libertad confiando, fluyendo en todos los sentidos y si es en moto, pues qué mejor. Espero hacerlo por muchos años. Pero sobre todo seguir aprendiendo y seguir apoyando a los demás; seguir adelante y pido a Dios que aparezcan destinos interesantes”. 

“El motociclismo me gusta mucho, aunque hay de motociclistas a motociclistas. Los que realmente encuentran un área de desarrollo y hermandad es algo hermoso. Cada día hay más motos, ha crecido exponencialmente y me agrada que la mujer participe más. Lejos de un afán de protagonismo, la moto es disfrutar. Creo que cuando gastas más en adornos que en gasolina, algo anda mal y yo, seguiré sumando kilómetros de experiencias”.

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