04 Sep Tren al sur… #CaminoaMotoplexMerida

Viajar en moto es uno de los mayores placeres. Solo o en grupo, la sensación de dejar atrás muchos kilómetros nos llena el alma. Y si esta experiencia te lleva a conocer tu país, podemos asegurar la plenitud. 

En mi caso, viajar al sur de la república desde la Ciudad de México fue una idea que finalmente cumplí, además de haber recorrido cinco Estados (Puebla, Veracruz, Tabasco, Campeche y Mérida), durante tres días y sumar cerca de 1,400 kilómetros. Nos tocó mucho calor, humedad, lluvia, nos cayó la noche y como siempre digo, quienes manejamos motocicletas en realidad vivimos las motocicletas, pues si llueve, nos mojamos; si nos caemos, nos pegamos; si hace calor, sudamos; pero de esto se trata andar en moto, de conectar con el entorno.

Es importante decir que no era la primera vez que rodamos en Mérida, pues ya habíamos estado ahí con Harley-Davidson ni la primera vez en hacer viajes largos en las Guzzi, pues ya una vez realizamos un De Sol a Sol en 11 horas, así que conocíamos perfecto nuestras máquinas y el destino final. Pero siempre es una aventura distinta, ya que ahora el grupo lo conformábamos periodistas y youtubers, algunos ya habíamos rodado juntos y otros no aunque la meta era la misma: llegar a la inauguración de la nueva agencia Motoplex en Mérida. ¡Y lo hicimos!

Las Moto Guzzi no fueron creadas para llevar a cabo largas travesías, más bien son motos urbanas con estilo para una salida corta; pero lo mejor de todo es que se comportaron a la altura e hicieron la travesía más divertida. Los modelos que manejamos fueron la V9 Roamer, V9 Bobber, V7 III Stone, V7 II Racer y la Audace. Motos con un estilo clásico retro, más para el día a día en ciudad que para devorar kilómetros. ¿Para qué queríamos unas motos doble propósito o Touring con esos asientos que parecen reposets si al final de cuentas somos personas con experiencia y bastante buena condición física? #justkidding

Día 1: CDMX a Veracruz

La primera parte nos llevó desde Motoplex Torre Norte a la autopista México – Puebla, pasando por el circuito exterior mexiquense y sus casi 10 casetas de peaje innecesarias. ¿Se imaginan la cuenta de 10 motocicletas, un auto de apoyo, una camioneta de servicio y una ambulancia tan solo en ese tramo?  Pero ya estábamos ahí y el show debía continuar así que, una vez entroncando en la autopista nada nos detuvo… bueno, sí, el restaurante Los Cochinitos en el que todos “cargamos combustible” para emprender el largo camino al bello puerto de Veracruz.

Por la tarde llegamos a Boca del Río y como es tradición, el restaurante Villa Rica nos recibió con sus deliciosas tostadas de atún, el arroz a la tumbada y los tacos de pescado.  Hasta aquí, todo marchaba bien.

Día 2: Veracruz a Cd. del Carmen

El día más largo. Poco más de 740 kilómetros nos esperarían bajo un sol de 35 grados y una lluvia saliendo del puerto que nos acompañaría por bastantes kilómetros. En el camino sufrimos una baja considerable en el contingente, ya que una compañera sufrió una aparatosa caída que dejaría fuera de circulación a la moto y a ella. Por suerte, los astros se alinearon y el resultado fue una pequeña herida en su rodilla. De la moto ni hablamos pero lo que importa no es lo material sino lo humano y todo salió bien. 

Un gran acierto de Grupo Piaggio México, fue llevar una ambulancia y una camioneta de servicio y aunque en la mayoría de las ocasiones los paramédicos solo van a pasear, en esta ocasión actuaron cual cirujano en quirófano, en perfecta sincronía y mientras algunos de nosotros buscábamos un lugar seguro para estacionar las motos, bajarnos, correr hacia donde fue el accidente para auxiliar, lo que encontramos al llegar no fue la escena de una tragedia sino una coreografía perfectamente bien entrenada y una compañera en perfecto estado. Afortunadamente.

Seguimos nuestro camino con un integrante de la caravana menos y con mayor conciencia del riesgo que conlleva el motociclismo, en una carretera hecha pedazos por el calor y los pesados trailers, la lluvia y la humedad. Por desgracia, teníamos que detenernos cada 150 kilómetros a repostar debido al reducido tamaño de los tanques de gasolina de las Guzzi y esto incrementaba el tiempo, aunque claro, aprovechábamos para refrescarnos, descansar y estirar las piernas. Ya en la frontera con Campeche, al guía se le cayó el teléfono móvil a 120km/h y quienes lo vimos desintegrarse nos imaginamos el sentimiento de nuestro líder. Nos detuvimos y por más que lo buscamos, jamás encontramos ni un solo rastro.

La ruta continuó con otra baja (el teléfono lleno de fotos y contactos) pero las ganas de terminar el día eran más grandes. Hambrientos y cansados, llegamos a un Subway a mitad de la carretera entre Villahermosa y Ciudad del Carmen. Cuando las encargadas del local vieron entrar a 17 personas hambrientas, unos escurriendo de sudor, otros más frescos por venir en auto, no podían creerlo y ese día vendieron toda su mercancía en un espacio de 30 minutos. Ya con el estómago lleno recorrimos los últimos 150km hasta Ciudad del Carmen, que nos recibiría de noche y con un delicioso restaurante de espadas para cerrar con broche de oro. 

Día 3: Cd. del Carmen – Mérida

El último jalón. Los últimos 360 kilómetros hasta nuestro destino final en Motoplex Mérida. Aquí todos habíamos manejado los diferentes modelos de la marca Moto Guzzi en México. La favorita para viajar fue laV9 Roamer, le siguió la V7 III Stone, luego la Audace, posteriormente la Bobber y finalmente, la V7 II Racer. Ah! Y la Aprilia Shiver del guía.

Salir de Ciudad del Carmen cruzando esos interminables puentes arriba del agua fue una de las mejores experiencias de mi vida, ya que a donde voltearas, solo veías agua. Por eso dicen que las sensaciones que te da una moto no te las iguala ningún otro vehículo. Y así es. Conforme avanzábamos, la ruta nos llevaba por un camino al lado del mar y poco a poco, al acercarnos a Mérida, la carretera nos empezaría a dirigir tierra adentro, en caminos forrados de enormes árboles verdes y húmedos. Incluso el pavimento era mejor en Mérida.

Era imposible que en Mérida no nos lloviera y así fue, las gotas parecían alfileres clavándose a través de nuestras chamarras, el camino estaba muy mojado y tuvimos que bajar la velocidad para evitar sorpresas. Aquí llegamos a comer a la Hacienda Ochil, un lugar impresionante (como todas las haciendas henequeneras de la región); en el que la gastronomía nos enamoró desde el primer plato de papadzules y cochinita. 

Este tren al sur continuó su camino hasta llegar al centro de Mérida y posteriormente a la inauguración de la tienda Motoplex, distribuidora de las cuatro marcas del grupo Piaggio: Aprilia, Vespa, Piaggio y Moto Guzzi. Ahí fuimos recibidos por invitados especiales y la prensa local, con quienes platicamos de nuestra experiencia al rodar de CDMX hacia allá al calor de la noche y el frío de unas buenas cervezas.

Posteriormente fue develada la nueva Vespa Elettrica en la plaza la Isla, el scooter eléctrico con más estilo sobre la faz de la tierra. Porta un motor de 3,5 kilowatts capaz de ofrecer un torque mayor a los 200Nm. La batería es de litio y tiene una vida útil de mil ciclos, los cuales equivalen a 10 años aproximadamente. Puede cargarse en cuatro horas si el puerto es de 220v o en ocho horas si es de 110v. A México ha llegado a un precio de 225 mil pesos.

Así terminó una travesía de cuatro días y  cerca de 1400 kilómetros, descubriendo nuevos rincones de nuestro bello México, sumando experiencias arriba de nuevas motocicletas y compartiendo el camino con personas que al final podemos llamar amigos del camino.  El #CaminoaMotoplexMerida con Moto Guzzi México fue todo un éxito y una gran experiencia.

Fotos: @Haku_Zai

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