25 Feb UNA VUELTA POR ESPAÑA EN LAS MOTOS DE HARLEY-DAVIDSON

Comenzamos el 2020 con una experiencia increíble: Harley-Davidson México nos llevó a manejar no una ni dos, sino ocho motocicletas diferentes en los increíbles caminos de Antequera, considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en el 2016, esto en la provincia de Málaga, en España. 

El evento fue denominado Triple S, haciendo referencia a las motocicletas de las familias Street, Sportster y Softail que manejaríamos. El primer día serían la Fat Bob, la Street Bob y la nueva Low Rider S. La cereza del pastel de ese día lo darían unas Street 750 modificadas para hacer Hill Climb. El día dos comenzaríamos manejando los modelos Touring: Heritage Classic 114 y Sport Glide. Por la tarde nos encontraríamos con la LiveWire 100% eléctrica y posteriormente iríamos a cenar muy bien acompañados de diferentes Sportster customizadas de maneras muy peculiares.

Así que todo este viaje fue de buenas experiencias que jamás olvidaremos, muy buena comida, carreteras de ensueño, amigos y una gran organización de la marca Harley-Davidson.

DÍA 1: PRUEBA DE DESEMPEÑO SOFTAIL

Tal como lo platicamos, el primer día manejamos por la mañana tres modelos diferentes de la línea Softail. Me tocó abrir pista con la Street Bob saliendo del hotel, en Antequera. Es una motocicleta que se ve de menores dimensiones que las otras dos (Fat Bob y Low Rider S) por la arquitectura y diseño del tanque de combustible, el asiento y el manillar alto. Sin embargo, el motor Milwaukee-Eight 107 (con 107 pulgadas cúbicas o 1,745cc), le brinda torque y potencia perfectos para convertirla en un monstruo. Bastaron un par de rectas para darnos cuenta de ello. Es muy maniobrable y cualquier curva es cosa fácil debido a su baja altura con respecto al suelo, los neumáticos de perfil bajo y la posición de manejo. Nos gustó mucho el detalle del indicador electrónico en el mismo manillar. 

Después de poco más de 50 kilómetros de rectas, curvas muy cerradas y largos tramos de autopistas, nos tocó manejar la Fat Bob con el motor de 114 pulgadas cúbicas o 1,868cc. Más briosa y también más pesada aunque la posición de manejo era más recta y cómoda. El empuje del Milwaukke-Eight 114 es brutal. No hacía falta bajar de marcha para recuperar el paso gracias al torque. Sin embargo, las enormes llantas la volvían más nerviosa en las curvas y eso afectaba nuestro rendimiento, ya que la Street Bob era como una cuchilla de aluminio cortando el hielo de la pista.

La tercera prueba la hicimos con la nueva Low Rider S, que en términos de diseño nos pareció impresionante. El fairing  y el color negro con toques dorados a lo largo de la moto le daban un carácter elegante, deportivo y clásico. En cuanto a componentes, era muy similar a la Street Bobpero con una posición de manejo diferente y sin lugar a dudas, la más divertida para manejar. Para una persona alta lo mejor sería adelantar los posapiés, ya que las piernas están muy echadas hacia arriba pero nada que detuviera nuestra intención de pasarla bien. El asiento es cómodo y con buen soporte para no moverte en los caminos sinuosos, además de que los marcadores arriba del tanque de gasolina le dan carácter y buena visibilidad al conductor. Digamos que ésta es la clásica Harley-Davidson que muchos quieren tener.

Llegamos a comer a un lugar llamado Cala de Mijas, en donde Harley-Davidson tenía montado un campamento para que los participantes hiciéramos Hill Climb en unas increíbles Street 750modificadas con llantas de tacos, escapes recortados, suspensiones propias para la tierra, etc. Aquí competimos para ver quién se convertía en el “rey de la colina” y después de seis intentos (cuatro de práctica y dos de competencia), nos tuvimos que conformar con la segunda posición después de nuestro buen amigo Panagiotis, periodista griego.

Es impresionante el torque de los motores Harley-Davidson, primero los Milwaukee-Eight de las Softail en carretera y luego el 750 que nos llevó a la cima en el Hill Climb en repetidas ocasiones. Motores fuertes, resistentes, a los que les puedes exigir o bien, llevarlos en un modo más pasivo en las autopistas. Lo mismo las transmisiones y el clutch, que catapultan la motocicleta colina arriba en 1ª y 2ª velocidad; bajas de 4ª a 3ª en los caminos sinuosos o simplemente, llegas a 6ª y disfrutas del camino y de un consumo de gasolina más bajo. Así fue nuestro regreso al hotel por la tarde, admirando el paisaje hasta Antequera.

DÍA 2: PRUEBA DE MODELOS TOURING

Este segundo día sería un poco más frío que el anterior y he de confesar que sí me preocupé un poco por mis compatriotas, los famosos conductores Bazooka Joe y Yavidan Valai, pues no venían muy abrigados para rodar a bajas temperaturas pero al final, los mexicanos somos bien entrones y vencieron el frío con tal de disfrutar la experiencia. Los modelos de ese día serían la Sport Glide y Heritage Classic 114, perfectas para recorrer los caminos de la provincia de Andalucía presumiendo su agilidad, potencia y comodidad propios de la familia Softail

Y justo la primera selección fue la Heritage Classic 114 con un enorme parabrisas que mitigaría el frío. Y es que saliendo de Antequera nos adentramos en una zona de espesa neblina y agua nieve que nos llevaría hacia las montañas, con increíbles paisajes rodeados de lagos, olivos y un sinnúmero de curvas que nos ayudarían a cumplir el cometido de Harley-Davidson: probar lo bien hechas que están sus motocicletas

Al salir de la autopista, comenzarían las pequeñas rectas seguidas de una dos, tres, cuatro y más curvas, unas tra otras; izquierda, derecha, izquierda, otra izquierda, recta larga, acelera, cambia de marcha, frena, más curvas, baja de marcha. Debo confesar que la Heritage se me hacía una moto muy grande y pesada para este tipo de rutas sin embargo, me sorprendió gratamente y fue una de las motocicletas que más disfruté porque mi estilo de manejo es más de este tipo de motos Touring y mi posición de manejo era muy cómoda, erguida, sin forzar los hombros como en las demás. 

Ya con el sol calentándonos, llegamos a un pueblo cerca de Fuengirola a comer una deliciosa paella preparada especialmente para nosotros. Es increíble lo bien que se come en España; obviamente por la calidad de los ingredientes y la forma de cocinarlos. Así que esta experiencia no solo se trató de motocicletas, también de gastronomía. Finalmente el regreso al hotel lo haríamos a bordo de una Sport Glide con mucho estilo y un manejo cómodo pero enfocado a la deportividad. 

Tuvimos la suerte de ir detrás de un miembro del equipo de Harley-Davidson con su casaca anaranjada que manejaba como piloto de carreras. Y justamente, al llegar al hotel e intercambiar detalles de la moto y la rodada, este instructor nos contó que corrió motocicletas al lado de Marc Marquez… así, sin más. Era impresionate verlo atacar las curvas de aquella pendiente, la forma de inclinar la moto y sobre todo la técnica sin errores, sin correcciones; sabía dónde girar, dónde frenar y dónde acelerar. 

A diferencia de la Heritage Classic 114, la Sport Glide tiene una posición de manejo más deportiva, un centro de gravedad más bajo, no hay parabrisas y se siente más ligera. La experiencia fue muy divertida sin embargo, nos quedamos con la primera.

EXPERIENCIA LIVEWIRE

Llegando al hotel, nuestros ojos se perdieron entre varias LiveWire estacionadas en la acera de enfrente. Qué motos tan bien logradas… si en fotos se ven bien, en persona son impresionantes. Y bueno, pues tocaba salir a manejarlas. Fue curioso porque mientras estábamos en las calles de Antequera, aquello parecía un paseo de scooters eléctricos, sin hacer ruido, solo ese zumbidito característico de los vehículos eléctricos y con el acelerador muy recatado. Pero una vez que salimos a la carretera, aquella cifra en el papel de 0 a 100km/h en 3 segundos se volvió una realidad. Brutal. Así describimos a la LiveWire. Hace todo lo que le pides, no hay desperdicio… Vaya manera de acelerar y sobre todo, frenar. Más en esta carretera llena de curvas cerradas, hairpins, pequeñas rectas y muchas imperfecciones en el asfalto. ¡Impresionante!

Por si alguna vez han estado en Antequera, la carretera que recorrimos con “la eléctrica” de Harley, fue la que nos llevaba a El Torcal, un sistema montañoso que se levanta a 1,600 metros de altura pero que en sus orígenes, fue parte del lecho marino. ¡Qué lugar! Aquí están unas fotografías. Aquello era un paisaje de película de ficción, en una motocicleta eléctrica. Imaginen la sensación… fue algo así como Tron cuando salió en el cine.

La gente de la marca nos comentaba que el mayor desarrollo de esta moto estaba en los controles de tracción dentro de los modos de manejo, ya que tener el equivalente a 105Hp en una moto ligera y sin control, no era conveniente. Aquí sí que la marca de Milwaukee se voló la barda y esa promesa de darle la vuelta a sus productos para atraer a nuevos públicos se ha vuelto una realidad.

La posición de manejo es más como en una moto deportiva, con el cuerpo echado hacia adelante y las piernas hacia atrás. ¿Cuándo habían manejado una Harley-Davidson así? Nunca. Pero señoras y señores, habrá que hacerse a la idea de estas nuevas formas de ser harlista. Nos dijeron también que la autonomía era de 180km y aunque en cifras pueda verse poco, son raras las ciudades que se ubican más lejos que esto entre sí o bien, los kilómetros que recorremos en nuestra vida diaria son muchos menos que dicha autonomía. Entonces, es una moto perfecta para el día a día y para hacer viajes cortos. Todo es cuestión de acotumbrarse a los diferentes modos de manejo y entrega de potencia. 

Mientras estábamos en España y subíamos contenidos a nuestras redes sociales, la gente nos preguntaba si la LiveWire era en realidad una Harley-Davidson y nuestra respuesta fue que sí, pero una nueva generación de motos a las que debemos estar abiertos. Por otro lado estaban los “puristas” que decían que las Harley deben ser ruidosas y de motores a gasolina; argumento que también rebatimos porque eso es quedarse en el pasado y la marca es algo que no está buscando. Y no solo con la LiveWire sino con toda su gama de productos, pues efectivamente estas nuevas motos no se manejan ni se sienten igual que las motos de hace 10, 15 o 20 años.

 Y finalmente, la experiencia culminaría con la gama Sportster y diferentes modelos customizados que nos llevarían a cenar y vivir esa sensación de manejar una motocicleta única, con componentes que la marca pone a disposición de sus clientes para hacerla como ellos quieren. Un manillar alto, rines y llantas de diferente medida, escapes muy ruidosos, asientos más bajos, suspensiones más firmes, etc. Y si todavía la ruta comprendía el centro de Antequera, callejones y avenidas transitadas donde la gente nos miraba, aquello fue una locura y nos pusimos en los zapatos de los clientes de una de las marcas que más han aportado al motociclismo en términos de estilo de vida, customización, inclusión, diversidad y sobre todo, pertenencia para sus clientes. Vivir esta aventura es algo que nunca olvidaré, pues me convertí en Harlista y lo viví desde adentro.

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