13 May El día que hice Hill Climb en una Harley…

En enero de 2020 viajé a España a manejar diferentes motocicletas de Harley-Davidson, el evento se llamó Triple S y hacía referencia a tres diferentes plataformas de la marca y sus familias: Softail, Sportster y Street. (Aquí la nota).

Las primeras las montamos en diferentes caminos de Málaga; la segunda fue una experiencia de customización y breve manejo hacia un restaurante local en la ciudad de Antequera y la tercera, de la que hablaremos en este artículo, durante una competencia de Hill Climb. Sí, “jugamos” a subir la montaña con diferentes motocicletas Street 750 modificadas para ello y nos divertimos como nunca.

Siempre me gustaron las modificaciones tipo flat track que les hacían a las Harley-Davidson y me parecían alucinantes. ¿Cómo, de una motocicleta cruiser, podían convertirla en una máquina veloz para un ovalo de tierra? Pues ahora fue hacia arriba, en un camino lodoso y con piedras. Claro, tampoco crean que fue una cuesta de casi 90 grados y más de 200 metros de recorrido; no… fue algo muy corto pero significativo para que los novatos periodistas que ahí estuvimos recordáramos para siempre.

Las modificaciones hechas por IDP Moto Limited fueron:

• Horquillas delanteras, yugos, ruedas, discos, pinzas de Harley-Davidson Street Rod

• Barras de motocross Renthal

• Guardabarros delantero y guardamanos tipo Motocross

• Amortiguadores traseros Öhlins

• Rueda trasera Street Rod

• Conversión a transmisión por cadena

• Neumáticos delanteros y traseros Continental TKC80

• Posapies estilo motocross

• Se retiró el silenciador

• Pintura blanca con el emblema Bar and Shield en el tanque

Se conservaron el motor, el bastidor, el tanque, la carrocería y el asiento.

La experiencia

Comenzamos con la acostumbrada plática/brief mientras recorríamos la pista. Después vino la demostración de un instructor de la marca que nos acompañaba durante el recorrido y finalmente, nuestro turno. El primero en salir fue un colega brasileño que se dedicó a correr 1/4 de milla en una motocicleta hecha por él hacía unos años así que, en teoría, era un piloto experimentado. La sorpresa fue que en su primer intento se cayó, se lastimó una pierna y por ende, no volvería a intentarlo más. Después de esto, la presión y los nervios aumentaron. Otro colega brasileño siguió y lo hizo bien, pero muy lento.

Finalmente llegó mi turno; yo arriba de la moto, acelerando para salir con buena tracción; 3, 2, 1… GO! Solté el clutch y salí disparado dejando atrás los nervios y el miedo para disfrutar la experiencia y decir: “no es difícil, hay que mejorar”. Fueron cuatro intentos que servirían como práctica y dos que marcarían nuestros tiempos. Éramos 13 periodistas; ocho brasileños, tres mexicanos y dos griegos. Poco a poco fuimos viendo que la pelea se daría entre un colega griego y conmigo, quienes marcaríamos los mejores tiempos debajo de los nueve segundos; pero al final mi inexperiencia me dejaría fuera del trofeo de primer lugar.

Me tuve que conformar con el segundo puesto, pero la experiencia de manejar la moto en una cuesta de lodo y piedras, acelerando a fondo con la moto moviéndose a todos lados sin caerme, valieron toda la pena. Después de la adrenalina de la competencia, nos volvimos a subir a las Softail para viajar de regreso al hotel y asimilar la gran experiencia que Harley-Davidson nos había preparado antes de adentrarnos en la oscura cuarentena que nos tiene confinados a (casi) todos.

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